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Por Gabriel Duarte Hace algunos años comencé a interesarme por la literatura y los libros. Las novelas poco a poco se fueron acumulando en mi casa hasta que decidí tener una pequeña biblioteca. Me inscribí a varios cursos. En una clase un maestro nos habló de un texto inconseguible: Los sueños de la bella durmiente,…

Homenaje 

Por David Cacho Tú, siempre aquí, Habitando huesos, Muges en sombras traslúcidas Y tu nombre me baña, Habitas costillas Como cuartos abiertos En la inmensidad de la noche. Muges, lienzo matinal, Escribiendo palabras Que jamás dirá la gente, Muges, toro En mí, en el vientre del cuerpo Que te reza, que te cose Con hilos…

Pesadilla

Por Gibrán Castillo Ordoñez   En mi sueño otra vez reviviste. No sé quién te permitió, mi Lázaro nocturno, entrar en este paraje, ser absolutamente tú o acaso tu recuerdo —de la tierra y del azoro surgido—, un recuerdo que me observa oculto bajo aguas australes.   Nocturno Lázaro, ya es la hora: Mantente ahí,…

Último acto

Por Ana Lobato del Castillo El fonógrafo dejó de emitir voces. Quedó mudo para siempre, solitario y olvidado. El polvo revistió su superficie y el comején inició su banquete cuando Rosa María del Cántito Azul lo depositó en un rincón. Con pasos lentos, todavía elegantes, se dirigió al tocador. No fue capaz de contemplar la…

Nace el mar

Por Érika Hernández Lágrimas tenues, incesantes, ramifican esta piel; es ahí donde nace el mar, en los ojos fríos, salitres.   Lágrimas opacas, lluviosas, hacen añicos el silencio; es ahí donde nace el mar, con la inacabable mirada. Lágrimas sacras, explosivas, vierten palabras que callaron; es ahí donde nace el mar, con melancólica pupila. Lágrimas…

El símil más pendejo que he oído

Por Fernando Cervantes Radzekov A Rigo La mujer es como una pelota de basquetbol. Muchos son los parecidos: su perfecta forma circular; la rugosidad agradable al tacto; el deslumbrante color naranja que irradian. Pero lo que más encanta de ambas son las delicadas líneas negras que dividen su cuerpo: sensualmente curvas, eróticamente estrechas. No obstante,…

El jazz del Cadejo

Por Sady Colin A Milton W. Dicen que si se te aparece es malo, yo no lo creo; todo lo hice por recuperar a mi chavito. Él sí me dolió. Total, las viejas van y vienen, pero los hijos… los hijos son otro pedo. Y así como me ves, ahorita puedo enrollar el churro sin…

Los amantes de Latmos

Por Carlos Castro Castillo Habes somnum imaginem mortis eamque cotidie induis. Cic., Tusc., I, XXXVIII, 92. Hospital Latmos, 4 p.m. —¿Familiares del señor Endimión?— gritó una enfermera desde la entrada de terapia intensiva. Una bella joven se levantó al instante. —¡Soy yo!—, anunció mientras se acercaba a la enfermera. —Dígame, ¿cómo se encuentra Endimión?— preguntó…

Ejercicio de digitación

Por Fernando Cervantes Radzekov Hace muchos días que no estoy en contacto con la computadora, o al menos no como para estar escribiendo por largo rato. Según yo, uno debe de escribir al menos una hora al día para que los dedos no pierdan la costumbre, para que el ingenio siempre tenga la suficiente presteza…

Nada, casi nada

Por Marco Julio Robles Al principio no le di importancia al hecho de que los fines de semana se marchara temprano y volviera muy tarde; pero después, terminó por preocuparme. En la frontera abundan los vivales, los que no buscan trabajo sino dinero, y a lo grande. Y Rosario, si uno la sabía tratar, era…

Moscas

Por Angel Soto H. 1 ―¡Se lo están comiendo las moscas! ―¿A quién? ―¡A Anastasio! ¿A quién va ser? ―¿Lo viste? ―¿Cómo lo voy a ver? ¡Oí a la vieja gritar! Agapito salió detrás del pequeño Celso. La idea de que las moscas llegaran una vez más como símbolo de la muerte lo emocionaba, él…

Día del niño

Por Santiago García Monterrey El domingo pasado, Jacinto se negó a asistir al bautizo del hijo de uno de los primos terceros de su novia porque quería acabarse el Portal 2. Aquel acto, como muchos hombres sabemos, constituye un pecado capital. Por fortuna, Jacinto y Clara son personas muy maduras. Ella hizo acto de presencia,…