Relato encontrado en una publicación de Facebook

Por Kevin Aragón Apenas darían las nueve de la noche cuando ese metrobús pasó. Iba vacío, el hecho me hizo creer que por lo menos algo de buena fortuna me había sido reservada al final del día. Sin embargo, apenas se abrieron las puertas eléctricas, un denso tufo a solvente provocó que arrugara la nariz…