Remordimiento de conciencia

Por Arturo Molina

He aquí esta mirada,

esta mirada nuevamente en las postrimerías de sí misma

José Carlos Becerra

Como el mismo Alejandro Espinosa Fuentes lo dice “nos conocimos por un accidente web”: a través de un meme, como, seguramente, contarán muchas historias de amistad en el futuro. Gracias a dicha causalidad, cayó en mis manos su segunda novela, Agenbite of inwit (Contrabando, España, 2019), que en mi mente sonó, hasta que él me corrigió, “ajenbite of ingüit”.

El libro me acechó desde el escritorio de la habitación. Cada noche me seguía, acaso con la misma profundidad de la mirada de Alejandro al hablar de literatura. Y continuó como los tambores de Jumanji hasta que me decidí a hojearlo —y ojearlo— lo suficiente para no soltarlo los días subsecuentes.

En una suerte de “muerte del autor”, Alejandro advierte que se trata de los textos reunidos de Esteban Gullit, un estudiante mexicano en España a quien conoció con cierta distancia; la mayor parte de sus andares le llegan en boca de un profesor en común. Tras un misterioso suicidio en el subterráneo madrileño, recibe este manuscrito con un título no menos enigmático: Agenbite of inwit.

Una frase del inglés antiguo intraducible, que se acerca al “remordimiento de conciencia”, una sensación que acompaña la novela y al menos dos ejes importantes: la recreación del viaje por Europa del fallecido poeta José Carlos Becerra y los símiles entre el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, con el yo editor y el yo escritor.

Se trata de un recorrido ya no sólo de Esteban por el continente, sino de la mente a las meditaciones, al cuestionamiento constante. La duda hacia la literatura, hacia la vida misma. Cada párrafo invita a las reflexiones, son pensamientos que, a la vez, se concatenan para narrar una historia. El viaje de Esteban, sin una base, es el de todos a cualquier lugar, material o metafísico; la adrenalina de no tener ese soporte.

Alejandro Zambra, escritor chileno, asegura que una obra debe superar al género, desprenderse de los lindes de uno u otro y dejar en duda su clasificación. Alejandro Espinosa Fuentes consigue sumergirse en tales meandros, se acerca al artefacto presentado como novela. 

El Agenbite of inwit es una apuesta arriesgada, de ésas que pueden conseguir mucho o quedarse en el tenaz olvido. Nos habla de una búsqueda que iremos descubriendo con el tiempo y en cada publicación del autor. Ya con Nuestro mismo idioma, su primera novela, había demostrado ir detrás de algo, ser fiel a sí mismo y utilizar sus primeros intentos (si tener tres buenos libros publicados se pueden quedar en el suave término de “intento”) para acercarse a dicha búsqueda.

Es muy difícil encontrar autores elizondianos. Quiero decir, puede haber buenos homenajes a Salvador Elizondo, como el de Jorge Volpi en Días de ira, pero su complejidad implica un reducido número de escritores que decidan esbozar sus influencias. Agenbite demuestra a un Alejandro Espinosa que ha sabido leer al autor de Farabeuf.

Esperamos pronto esta novela en las librerías mexicanas. Mientras, tendremos que aguardar la publicación (a finales de noviembre) de Sonámbulos, volumen de cuentos ganador del Premio Julio Torri 2019, o bien retomar Nuestro mismo idioma (FETA 2015). Esta primera novela, me atrevo a decir, es para escritores en ciernes, tanto como que Agenbite una para escritores que ya se decidieron por el interminable camino de la literatura. Alejandro Espinosa Fuentes será, acaso, un escritor para escritores. 

La ironía y el humor permean en su obra, tanto como en su mirada. José Carlos Becerra dice, como en el epígrafe de esta reseña, “he aquí esta mirada / esta mirada nuevamente en las postrimerías de sí misma”. Tal como la pluma de Alejandro, que se inicia y se termina en su propia tinta. He aquí esta literatura, esta literatura nuevamente en las postrimerías de sí misma.

Arturo Molina (1991) es un lector y charlador méxico-boliviano que juega todos los días a ser adulto, usando como objeto lúdico la palabra escrita. En 2016 recibió el VII Premio Nacional Noveles Escritores que otorga la Cámara Departamental del Libro de Santa Cruz, en Bolivia, por el volumen de cuentos Espinas, ya editado en México por La Tinta del Silencio (2019). Ha publicado textos en LetraliaPenumbria y Milenio Diario. Actualmente imparte el taller de iniciación a la creación literaria en el Centro Cultural del México Contemporáneo.

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