Restauración

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Por Arturo Molina

Se acomoda los lentes que ocupan gran parte de su rostro, a ratos se acomoda el peinado de copete; pareciera que el estilo Cristina Rivera Garza llegó para quedarse. La voz y jovialidad ocultan sus casi cuarenta primaveras. Los matices vocales nos contagian de ternura; sus palabras nos revelan un mundo de conocimiento.

Ave Barrera presenta su segunda novela, Restauración (Paraíso Perdido, 2019), en la FILU Xalapa 2019. Habla a grandes rasgos de ella y no puedo más que, al finalizar, comprarla y, además, darme una vuelta por el FCE y adquirir Farabeuf —que ya le traía muchas ganas, pero no había encontrado el motivo exacto. 

Quiero citar la sinopsis de la contraportada porque nos dice mucho, aunque al final resulte contraproducente: “Restauración es una novela que lleva al extremo la idea del amor como sacrificio. La protagonista, una joven restauradora, se afana por recuperar la casona neocolonial que perteneció a la familia del hombre a quien ama con la esperanza de salvar su relación. Una a una va abriendo las habitaciones de la casa, mientras los fantasmas que la habitaron empiezan a cobrar vida y a invocar la presencia del misterioso doctor Farabeuf. Con una prosa precisa, detallada y profunda, esta novela conduce al lector por oscuros entresijos, lo lleva ante la puerta de la habitación prohibida y pone la llave en su mano”.

Me parece, de entrada, una manera forzada de incluir las referencias que tiene la autora: en un inicio con la novela de Elizondo y aparte con el cuento Barba azul, de Charles Perrault. Pienso que condiciona al lector en un intento meramente comercial y que puede desviar las miradas de lo importante: la prosa precisa, detallada y profunda de Ave Barrera, como se menciona en la misma sinopsis.

Existe, sí, una clara conexión con ambas historias, pero no hay la necesidad, pienso yo, de adelantarlo tan explícitamente. Mi propuesta sería dejar al lector contagiarse de la curiosidad por conocer al doctor y echarle un vistazo, también, al cuento de Perrault. En esa lectura complementaria, ya se irían descubriendo los entresijos que menciona la sinopsis.

En fin, esta reseña estará, digamos, permeada por las flores que aventaré sobre el trabajo literario de Ave —claro está, con sus respectivas espinas, porque toda bella rosa las tiene. Mencionaré el bien merecido galardón que se llevó Restauración, el Premio Literario LIPP La Brasserie en su séptima edición. Ya en 2013, la autora se había alzado con el Latinoamericano de Primera Novela “Sergio Galindo”, con Puertas demasiado pequeñas, en donde se queda una sensación de vacío al terminarla de leer; uno debe guardarle respetuoso luto y no abrir otro libro de narrativa sino hasta días después. Sensación parecida al terminar la historia de Min.

Ella es la protagonista de esta novela, una joven restauradora, historiadora de arte que siente un profundo amor por Zuri, fotógrafo de clase media alta quien hereda la casa de su tío en la colonia Mixcoac de la ciudad de México. En el inmueble se desarrolla toda la narración; en el presente, durante la restauración y en la época de los años sesenta, que van apareciendo conforme Min realiza dicha tarea.

A lo largo de los capítulos hay un despliegue narrativo suculento; es el tipo de prosa que me exaspera debido a mi falta de vocabulario en ciertos temas —arquitectura, en este caso—, pero que disfruto por la lección añadida de español. En la presentación de la FILU, Ave mencionó que decidió no reparar en descripciones: “si Perec lo hacía, por qué yo no”. Pero no considero que haya desperdicio ni sobrecarga en los detalles; no se trata de páginas enteras deteniéndose en un solo objeto.

No hay, siquiera, capítulos del libro que excedan las ocho hojas. El ritmo es dinámico y no contiene fórmula exacta que permita hacer conjeturas sobre el destino. Si bien hay un claro uso de la anagnórisis, no cae en la característica vuelta de tuerca de la novela latinoamericana.

Estas dos épocas que se nos presentan van fluctuando entre lo cotidiano, pero también en ambientes de intriga, misterio y a ratos eróticos. Esto último desde una perspectiva femenina pero sin denotar una voz de mujer per se. La lectura, pues, se vuelve imparcial en cuanto al género. Una de la mayores conquistas de esta novela es que la voz de Min, y de la misma autora, se nos arroja como humana; un hombre puede leerla empatizando en totalidad.

Hago esta aclaración porque hay una tendencia en la voz masculina, como se ha mencionado en mayor medida durante los últimos tiempos, por minimizar a los personajes femeninos. Así, la escritura de Ave Barrera busca una reivindicación de la mujer en el mundo literario, pero sin los arrebatos de ciertas luchas feministas por equilibrar la balanza —pudo denostar el rol de los hombres y fragmentarlos, pero se mantuvo objetiva. 

Frente a Farabeuf, se puede notar aún más esta intención. Elizondo —su persona y novela— está cargado de un machismo que alcanza la misoginia. Una frase mínima que lo demuestra es: “Porque te amo has de permitir que te haga este regalo”, y todo ese fragmento en donde, básicamente, se le explica a la Enfermera que es completa porque un hombre la ama.

La propia Ave Barrera comparte su deseo por darle un lugar a la mujer, no sólo en Restauración, sino en el plano literario general. Su inquietud para esta novela específicamente nació de una anécdota que leyó en las primeras memorias de Salvador Elizondo, en donde golpea a su otrora esposa Michèle Albán cuando ella decide dar por terminado el matrimonio. 

Sentía una imperiosa necesidad de hacerle justicia a su nombre, puesto que en Farabeuf queda clara esta violencia acaso silenciosa, del rol femenino —y muy en específico de Albán, a quien el autor le dedica la novela.

El resultado fue una historia que se convirtió en la lucha de Ave por afrontar el dolor personal, dolor que sangra en las páginas de la novela. Estas experiencias emocionales se contagian y el lector toma las heridas de Min y Gertrudis como propias; más cuando avanza la narración y cada vez se cruzan atrevidas las voces, además de que los capítulos se reducen entre las dos y tres páginas, lo que deviene en golpes certeros, decantándose hacia un final vibrante.

Frente a frente

Como novelas puestas frente a un cristal, que simulara un espejo, como todo lo que refleja en el instante que las monedas caen sobre el metal, Farabeuf y Restauración son un ying y un yang. La primera se maneja desde un plano frío, intelectual, que plantea el tiempo, espacio y personajes desde una perspectiva en total superficialidad; no se encuentra ninguna inquietud personal de Elizondo, más que el experimento literario —mencionar aparte su valor como artefacto y ejercicio de lenguaje; en lo personal es, quizá, el libro que mayores sensaciones me ha provocado.

Ave Barrera, por el contrario, se desgarra en los acontecimientos de Gertrudis, Min y Oralia, abre su alma y deja que uno se aloje en la antesala a observar lo que hay dentro de su mente, de sus recuerdos; nos invita al viaje interior que realiza, dando como resultado esta novela, pieza imprescindible de la literatura nacional contemporánea, de la mesa de novedades, como diría Rafael Pérez Gay.

No hay más que invitar a la lectura de esta autora quien, tal como se ha venido haciendo, reestructura el rol femenino en la literatura, como lo dice Min en la segunda parte de la novela, ante la prohibición de Zuri de entrar en una de las habitaciones: “Era mejor no preguntarse qué había dentro, ya se sabe lo que le pasa en los cuentos a las mujeres que abren las puertas que los hombres les prohíben”.

Fotos: Twitter Paraíso Perdido
Arturo Molina (1991) es un lector y charlador méxico-boliviano que juega todos los días a ser adulto, usando como objeto lúdico la palabra escrita. En 2016 recibió el VII Premio Nacional Noveles Escritores que otorga la Cámara Departamental del Libro de Santa Cruz, en Bolivia, por el volumen de cuentos Espinas, ya editado en México por La Tinta del Silencio (2019). Ha publicado textos en LetraliaPenumbria y Milenio Diario. Actualmente imparte el taller de iniciación a la creación literaria en el Centro Cultural del México Contemporáneo.

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