#TintaVioleta: Cuerpos a la deriva, cuentos de Esther Seligson

el

Por Brenda Pichardo

¿Quién fue Esther? Me pregunté en cuanto terminé de leer el primero de sus cuentos, impresionada. Una antología que contiene quince relatos que… son difíciles de describir en un par de líneas. Cuánta complejidad en torno a los problemas existenciales expresados y condensados en lúcidas metáforas a lo largo de sus cuentos. 

Seligson nació en la Ciudad de México en 1941. Estudió Química pero después sus intereses dieron un vuelco hacia la literatura y el teatro. Eligió cursar la licenciatura de Letras Españolas y Francesas en la UNAM. Colaboró en diversas revistas e hizo traducciones de la obra de Emile Cioran, una de sus más destacadas influencias literarias y filosóficas, además de su gusto por Elena Garro y Clarice Lispector. Ganó el Premio Xavier Villaurrutia en 1973 por su novela Otros son los sueños. 

Conjurar el miedo ante los quiebres de la existencia ―muerte, soledad, dolor―; cuestionarse hasta devenir en un bucle de angustias, reflexiones y conjeturas que parecen no terminar hasta que la locura parece próxima. Es todo el cúmulo de emociones, sensaciones y pensamientos que saturan la existencia del ser en cada uno de los cuentos de Seligson.

Algunos relatos son narrados como una elocuente introspección y de una espiritualidad que no teme entremezclar lo intelectual con lo religioso; la reflexión taciturna con el fervoroso rezo; la mitología con la cotidianidad. 

Frente a la proximidad de la muerte de su madre, una de sus personajes reflexiona: “Tal vez su presente le cerrara cualquier posibilidad de abrirse una ventana al futuro y dejó de pensar en lo que aún «podría ser». ¿Es esto perder la esperanza? ¿Se dio por vencida Ella que tenía un innato amor por la vida (…)? Temor a que, independientes, las sombras de sus miedos surgieran en cuanto cayera la Noche”.

El mundo onírico de los cuentos de Seligson es un pasadizo hacia el misticismo del cuerpo frente a la muerte; y del miedo, la soledad, la angustia, las plegarias ante el deseo de paz.

El cinismo del robo, del asesinato, de la lujuria que se encarna en algunos de sus personajes, revela la psicología compleja de los individuos ante situaciones cotidianas, que se desarrollan en la intimidad de lo familiar, lo laboral y lo personal. 

En cada uno de los cuentos se denota la lucidez con que cada personaje alcanza la consciencia de sí mismo. ¿Y no es este uno de los rasgos, a veces olvidado, de la literatura? La conciencia sobre el propio cuerpo, la vida y sus intransigencias.

Primer cuento que da nombre a la antología publicada por Editorial Cuadrivio en la Revista de la Universidad de México.

Brenda Pichardo (Ciudad de México). Ciencias de la Comunicación, en Facultad de Ciencias Política y Sociales, UNAM. Egresada del Seminario Género, Filosofía y Pensamiento Crítico en 17, Instituto de Estudios Críticos, donde también cursé el Seminario Cine Documental e Historia: confluencias. Renunciando a mi androcentrismo literario. Descubriendo la literatura diversa: otras narrativas, otras voces.

Contacto: brendapich@gmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s