Antes eran vampiros, ahora son zombis

Por Majo Ramírez

El género Young Adult —o la literatura YA— ha atraído a miles de lectores, entre ellos los millennials, que crecieron con este tipo de obras que les atraparon, a veces para bien, en el mundo de la lectura: Harry Potter, Crepúsculo, Divergente, Los juegos del hambre, etc. 

¿Qué es lo atractivo de estos libros? Estos best-sellers se distinguen por tener protagonistas de entre 13 y 17 años, quienes, además, se desenvuelven en universos fantásticos o distópicos. Pero una de las claves de estas sagas se centra en el romance, las editoriales presentan historias de amor casi imposibles. Si es que de atrapar al público femenino se trata, podrían centrarse en otros aspectos que no sean los atractivos físicos de un vampiro o un cazador. Claro que no todas las historias son tan sosas, y, muchas veces, destacan las cualidades de las protagonistas femeninas: de no ser por la inteligencia de Hermione Granger, Harry y Ron no habrían podido enfrentarse a tantas adversidades; Katniss Everdeen no dejó que nada se llevara su valentía y mostró siempre grandes habilidades con el arco.

Cangrejo Editores apuesta por una de estas nuevas sagas: Había una vez una zombi de Billy Phillips y Jenny Nissenson. Ambos escritores y productores decidieron utilizar a las heroínas de los clásicos cuentos de hadas y ahora las presentan, también, como las princesas que necesitan de un héroe —en este caso heroína— para que las salven de la tragedia. Como en muchas otras obras literarias YA, la protagonista es una adolescente que está empezando a ser más consciente de sí misma, de su apariencia y habilidades. La protagonista en cuestión es la norteamericana Caitlin Fletcher, quien está persiguiendo su sueño de ser escritora. Como muchos otros de sus compañeros de colegio, ella sigue una popular página sobre eventos sobrenaturales; alertada sobre recientes apariciones de zombis en cementerios de distintas partes del mundo, decide escribir al respecto. El problema mayor es que Caitlin no es nada aventurera, pues sufre de ansiedad desde la desaparición de su madre. Animada por un atractivo amigo, nuestra protagonista se lanza a explorar un panteón de su localidad, donde caerá a otra dimensión: un universo de cuentos de hadas con muchas criaturas que, más que fantásticas, están muertas en vida. Quizá, lo más interesante de esta saga no es Cenicienta zombi, sino que se toque el tema de las enfermedades mentales en los adolescentes. ¿Podrá esta obra ayudarles a enfrentar sus trastornos? Por lo menos sirve de representación, y se muestra a los adolescentes con ansiedad y depresión que hay varias formas de lidiar con sus problemas. 

Claro que siempre se ha cuestionado el valor literario de la literatura YA, ¿es pura basura, no sirve para nada y podemos prescindir de todas estas lecturas? Probablemente su mayor valor se encuentra en las ganancias para las editoriales, aunque, si volteamos a ver al lector joven, también sirve para introducirle al hábito de leer.  

Había una vez una zombi. Libro uno: el color del miedo de Billy Phillips y Jenny Nissenson, Cangreso editores.

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