#TintaVioleta: Hacia ninguna parte, historia de una inmigrante

Por Brenda Pichardo

Desde tiempos ancestrales, la migración ha movilizado masivamente a la humanidad de un lugar de residencia a otro, aunque pareciera que todo acontece como la historia lineal nos lo marca: de ser nómadas pasamos a ser sedentarios, seres inamovibles. Sin embargo, hasta la fecha los movimientos migratorios masivos continúan sucediendo, ya sea debido a los problemas económicos y políticos que atraviesa nuestro país de origen, el despojo capitalista de las tierras, la precariedad laboral, la violencia, el racismo o la guerra, como en el caso de esta novela en la que Mónica Rojas nos sitúa en la Segunda Guerra Mundial. 

Basada en la historia real de una familia inmigrante que se ve obligada a dejar su hogar en Komarno, Polonia, debido a la ocupación militar de los soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial, Hacia ninguna parte relata la desesperanza y los horrores de la guerra a través de la mirada de una joven de dieciséis años. Los miedos de la joven quedan retratados en la obra: el sonido de los bombardeos mientras no lograba conciliar el sueño, la angustia de ser desalojada de su hogar con su familia, el hambre, la enfermedad, los piojos y chinches, las dolencias del cuerpo sometido a jornadas de trabajo forzado bajo condiciones deplorables en los Gulag (acrónimo de Dirección General de Campos de Trabajo). 

Ante la amargura y desencanto de Frania que pensaba “aquí estamos, varados en medio de un país extraño, esperando a que quién sabe quién decida en su oficina nuestro destino”, su madre intentaba consolarla con frases que a ella le parecían insuficientes para nombrar toda aquella dolorosa e incomprensible injusticia que las atravesaba: “Cuántas injusticias había que padecer cuando la guerra se decidía en lugares tan lejanos… ¿A mí qué me importaban Hitler y sus delirios de poder? ¿Yo qué tenía que ver con Stalin y sus locuras?”

Una madrugada de 1939 tocan a la puerta de la familia Pater unos soldados soviéticos para dar aviso de que deben desalojar su hogar. Con abrigos, botas y una cobija, Frania, su padre Martin, su madre María y su hermano Jan, parten en tren hacia Siberia junto a otros polacos despojados de sus hogares. Durante el trayecto, Martin, con la sospecha de que la situación empeorará, trata de distraerlos tocando polca en su violín. Luego de embarcar en Persia, el cuñado de Frania, esposo de su hermana con dos hijos, y su hermano, deciden enlistarse como soldados en la guerra y las tres mujeres quedan sometidas a la tristeza e incertidumbre de no saber si algún día ellos volverán con vida. 

La familia de Frania vivió en un constante éxodo durante un par de años, después de haber sido prisioneros liberados del Gulag en Siberia. Desde la ciudad de Komarno, en Polonia, Siberia, la India y Persia vivieron ahogados por la incertidumbre, el cansancio y la sensación desesperante de sentir que iban hacia ninguna parte, hasta que finalmente llegaron a México. 

México ha sido un país que ha demostrado su solidaridad con los refugiados inmigrantes que han necesitado un lugar temporal o definitivo para vivir, y en esta novela las referencias al respecto sobre los refugiados durante la Segunda Guerra Mundial dan cabida de que en el lugar menos esperado, te darán la bienvenida. La protagonista describe que cuando llegaron en calidad de refugiados de la guerra los recibieron con adornos de Polonia: “Nunca, jamás nos habían recibido con una fiesta en ninguna parte”.

En un tono nostálgico, también narra su historia al lado de Ceslaw, con quien sostuvo una cálida amistad envuelta en un enamoramiento secreto que ella misma tarda en aceptar, hasta que llega el momento de la despedida definitiva entre sentimientos confusos.

Al final, “como los dientes de león, fue soplada por los vientos de la guerra” hacia un país donde pudo tener un hogar, una familia y otra vida.

Mónica Rojas, escritora mexicana, es Maestra en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Barcelona y embajadora de Save the Children México. Inició su carrera como reportera de nota roja especializándose en temas de Justicia Social. En el año 2011 publicó su primer libro El cosechador de estrellas. 

Hacia ninguna parte de Mónica Rojas, editado por Caligrama

Brenda Pichardo (Ciudad de México). Ciencias de la Comunicación, en Facultad de Ciencias Política y Sociales, UNAM. Egresada del Seminario Género, Filosofía y Pensamiento Crítico en 17, Instituto de Estudios Críticos, donde también cursé el Seminario Cine Documental e Historia: confluencias. Renunciando a mi androcentrismo literario. Descubriendo la literatura diversa: otras narrativas, otras voces.

Contacto: brendapich@gmail.com

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