Bertha Balestra: De Metepec a Roma, un viaje narrativo tras la obsesión del poder

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Bertha Balestra en la presentación de Volver a Roma en la Feria del Libro de Tequisquiapan. Foto: Facebook

Por Majo Ramírez

Es martes por la tarde y el verano hace de las suyas, el calor es casi insoportable; me pregunto si en Metepec lo sufrirán tanto como los chilangos. Marco el número que me proporcionó la editorial, al primer intento una grabación me dice que soy algo torpe para manejar mi máquina telefónica o que el número que marqué no existe. Segundo intento, quito algunos números, marca, me aseguro de que la mujer que me ha contestado sea, efectivamente, Bertha Balestra. Tengo suerte y me preparo para conversar con una agradable escritora.

Bertha Balestra (Ciudad de México, 1955) estudió Administración de empresas con especialidad en finanzas en la Universidad Iberoamericana. Desde hace casi 30 años se mudó de la Ciudad de México a Metepec, Estado de México. Ha cultivado la novela, el cuento, la crónica y la poesía. Algunas de sus obras son Con una sola mirada tuya (1995), Por eso vivo penando (2000), Sombras en el muro (2006), El cuervo y el halcón (2011), De la penumbra azul emergió el fuego (2013), Sin tiempo. Dos novelas: El pez de alabastro y Donde la niebla se extiende (2013), Fuera de cauce (2014) y Volver a Roma (2017). Bertha Balestra ha sido cronista y promotora cultural en Metepec, actualmente se enfoca en promover sus proyectos narrativos.

Liebre de Fuego: Tu más reciente novela, Volver a Roma (editada por Textofilia) se trata de tres historias que se relacionan, cada una posee tres personajes femeninos obsesionados con el poder, ¿cuál fue el mayor reto de armar este texto?

Bertha: El mayor reto fue conservar el equilibrio entre los tres personajes, entre las tres historias, y que no se comiera un personaje a otro ni una historia a otra. Cleopatra es una de los personajes, tiene una gran fuerza porque no deja de ser un ícono; además, es muy conocida su historia, aunque también tiene el problema de que ya está muy contada. Otra de los personajes tiene también mucho peso histórico, se trata de Clara Petacci, la amante de Benito Mussolini. La que aglutina esas historias y le da sentido a la relación entre ellas, es Matilda, una periodista italiana, quien va a estar ligada a un político latinoamericano. A diferencia de las otras, que son muy identificables, hay una ambigüedad en la historia del este personaje para que se pueda amoldar a las expectativas del lector. Todos conocemos algún “villano” político y queremos verlo retratado en estos personajes.

L.F.: Sé que tuviste que investigar bastante sobre Clara Petacci para poder construir su personaje, ¿te basaste en alguien en específico para construir a Matilda?

B: Sí tengo mi parámetro, pero justo quiero que el lector no se deje influir por mi idea de Matilda, sino que cada quien la identifique con alguien que conozca.

L.F.: ¿Por qué escribir sobre tres mujeres obsesionadas con el poder y la ambición?

B: Quizá, porque yo estoy obsesionada con esos temas. Me ha tocado ver, bastante de cerca, cómo la gente que adquiere poder se transforma negativamente, cómo el poder enferma y destruye lo bueno que hay en el ser humano.

L.F.: ¿Qué fue lo más gratificante y qué fue lo más divertido de hacer esta novela?

B: Lo divertido fue, justo, estar jugando con estos personajes de la actualidad y la historia que se me iba ocurriendo, porque no es exactamente igual a la de ninguna realidad. También lo gratificante fue poder seguir los pasos de Clara Petacci y de Mussolini por varios lugares de Italia.

L.F.: En este viaje a Italia en busca de Clara Petacci, ¿te topaste con alguna dificultad o con algún hecho sobre ella que no te hubieras imaginado?

B: Dificultades varias. En primer lugar, los inmuebles, las villas en las vivió Mussolini no todas se pueden visitar. La primera vez que fui a Roma, hace unos cinco años, no pude entrar a la Villa Torlonia, que es donde vivió Mussolini, porque estaba totalmente cerrada. De hecho, la pude visitar recientemente cuando fui a Roma a presentar la novela ya terminada y publicada. Entonces, para la novela, tuve que basarme en descripciones de crónicas de la época. Mussolini vivió en Lago Di Garda durante la época de la República Social Italiana, ya hacia finales de la guerra, ahí habitó la Villa Feltrinelli que ahora es un hotel boutique, exclusivísimo y carísimo. Mi idea hubiera sido hospedarme ahí, pero cuando vi los precios pensé “seguramente no va a ser ahí”. Entonces, nos quedamos mi esposo y yo en un hotel más sencillo, cercano a este lugar y a la hora que digo “vámonos a tomarnos la copa a la Villa Feltrinelli” para conocerla, tampoco me dejaron entrar porque el acceso es sólo para huéspedes. Pero con ayuda de mi marido que es bastante buen rollo, conseguimos que la administradora de nuestro hotel le hablara al del otro, que le dijera que la escritora quería conocer la villa, y no sólo nos dejaron entrar, nos hizo la visita guiada el propio el gerente del hotel.

L.F.: Y tú encantada…

B: Sí, claro. Porque tienen la villa con el mobiliario que usó Mussolini, todo está como en aquella época. Esa fue una de las cosas que más disfruté, la verdad. Tengo una especie de superstición, cuando estoy en los lugares creo que percibo la esencia del personaje, su espíritu, y en este hotel no encontraba a Mussolini. Estuve viendo sus lugares y no lo encontraba. Hasta que llegué al pueblito donde finalmente lo aprehendieron y lo mataron junto con Petacci. Hasta que estuve exactamente parada en el lugar donde lo ejecutaron dije ahora sí, aquí está. Entonces ya pude terminar la novela con el espíritu de Mussolini.

L.F.: Además de novela, también has escrito crónicas, cuento, relato y poemas, ¿en qué terreno te sientes más cómoda?

B: Me siento más cómoda en la novela, porque te da mucha libertad. El cuento tiene reglas más estrictas y no puedes divagar, es más, no debes divagar. En la crónica, que por mucho tiempo lo hice hasta de manera oficial, siempre tuve la tentación de la ficción, mi mente tiende a inventar. Tengo que estar todo el tiempo acotando esa tentación. Solamente tengo un poemario, que escribí en una época de crisis existencial, pero no me siento tan cómoda haciendo poesía.

Volver a Roma de Bertha Balestra, Textofilia ediciones. Foto: Liebre de Fuego

L.F.: A parte de ser escritora, eres promotora cultural, ¿qué te motivó a dedicarte a esto?

B: Me fue llevando la vida. De hecho, me he retirado ya de la promoción cultural. Pero sí te puedo decir que me daba gusto poder abrir espacios para artistas emergentes en todas las ramas del arte. Hicimos exposiciones de pintura, de escultura, de grabado, lecturas de poesía, conciertos, veladas musicales, rescate de patrimonio artístico e histórico, en fin, una serie de actividades a las que poca gente se dedica. Casi nadie se ocupa de los artistas y el gobierno cuando dice que da espacios, todavía, como que procura no pagar y  espera que le agradezcan. A mí me daba mucho gusto ayudar un poco a los artistas a salir adelante. La generosidad de muchos de ellos me motivó cuando hicimos la restauración de un ex-convento aquí en Metepec; ellos, que no me podían donar dinero, me donaban conciertos, cuadros, todo para la restauración. En agradecimiento les organizábamos un espacio para que ellos pudieran presentar sus creaciones. La verdad, fue una época muy gratificante, aprendí mucho y pues ahora sólo promociono mis propias creaciones.

L.F.: Leí en la página de Editorial Adarve que si reencarnaras en algo, te gustaría reencarnar como compositor musical (en masculino), ¿por qué precisamente en masculino?

B: Porque a las mujeres nos cuesta más trabajo abrirnos el camino. Como hombre, te puedes centrar por completo en una sola tarea. Además, vencí muchos obstáculos en esta vida, a ver si en la próxima son menos.

L.F.: Cinco libros favoritos

B: Los miserables de Víctor Hugo, Crimen y castigo de Dostoievski, Pedro Páramo de Juan Rulfo, El principito de Antoine de Saint-Exupéry, y Seda de Alessandro Baricco.

L.F.: ¿Ahorita qué estás leyendo?

B: Estoy leyendo La Sibila de la escritora portuguesa Agustina Bessa-Luís.

L.F.: ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

B: Estoy terminando otra novela, no te puedo anunciar de qué se trata, pero es consecuencia de Volver a Roma. Quiero incursionar en una época un poco complicada en España, en el barroco español para ser precisos, pero apenas estoy empezando a divagar para hacerme de una idea.

L.F.: ¿Sería la continuación de Volver a Roma?

B: No exactamente, es un poco en la época de las entreguerras y de Mussolini, pero a nivel de personajes no históricos, a nivel de la gente de la calle.

L.F.: Entonces estaremos esperando tu próxima novela.

B: Ojalá que salga pronto. De momento espero que disfruten Volver a Roma.

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