Tan grande es el soporte, tan pequeño el bibliotecario

Por Marcial Chapops

“Share this letter – read it in public – leave it in the printer. Share your writing – digitize a book – upload your files. Don’t let our knowledge be crushed. Care for the libraries – care for the metadata – care for the backup. Water the flowers – clean the volcanoes.”

In solidarity with Library Genesis and Sci-Hub

Hace más de un mes la policía detuvo a un joven que pretendía hacer uso de una biblioteca pública ubicada dentro del metro Chabacano en la CDMX, lo cual llevó a varios simpatizantes a protestar pacíficamente a través de la lectura frente a las instalaciones de dicha biblioteca. La consigna #Leernoesundelito y la petición en change.org fueron algunas de las acciones digitales. Tal vez, no sólo se le negó la lectura al usuario que manifestó su molestia ante un espacio público destinado a ello, sino también una pausa cognitiva, el derecho acceder a los espacios de una biblioteca. Esto sólo es el punto de partida para organizar, profundizar y tener un debate social serio y amplio sobre este pequeño tema que concierne a un espectro económico más grande que el solo hecho de dejarnos leer en libertad.

El INEGI reconoce que existe en México un énfasis importante por alentar la lectura, aunque el irónico resultado de las encuestas dicen que disminuyeron los lectores este año, sin contar que no todos son bienvenidos en todas las bibliotecas.

En México hay 7 mil 427 bibliotecas públicas para 129 millones de habitantes y esto no aumenta el número de lectores en el país. El problema no radica en el número de espacios públicos para la lectura, pues es claro que hoy en día las bibliotecas se utilizan para algo más que leer. Ejemplo de ello es la nueva Biblioteca del Tecnológico de Monterrey (campus Monterrey) que a pesar de ser una institución privada permite el libre acceso a los vecinos que circundan el distrito Tec, no sólo para que puedan consultar los acervos, también para que disfruten de sus instalaciones.

Imagen del proyecto de la BiblioTec

Por otro lado, los usuarios de la Biblioteca Vasconcelos verbalizaron que les gustan los espacios más que la oferta bibliográfica y multimedia. Un espacio repleto de libros representa un papel inspirador y ornamental para las otras actividades relacionadas con la experiencia del aprendizaje y el descubrimiento. Recordando que los lectores son personas que pueden orientarse ante la dual oferta de información digital y física, diseminar información y tomar decisiones más allá de los mercadeos y temas de moda.

No obstante, se espera que la biblioteca brinde por arte de magia el acto de la lectura, como si se crearan lectores con el solo hecho de tener espacios públicos con libros. Esta operación ha favorecido más a las librerías, ya que han canalizado una mejor reputación y subsidios que paulatinamente se vuelven leyes. Esto incrementa el detrimento del imaginario y presupuestos de las bibliotecas en México.

Monterrey es un tradicional estado industrial con escasas instituciones públicas y privadas que permitan el desarrollo de las industrias creativas. Es de considerarse que el factor del espacio dispuesto por las bibliotecas influye más que siete u ocho copias del mismo título. Las bibliotecas no desarrollan el gusto por la lectura pero sí más actividades relacionadas con los libros. ¿Podríamos plantear que el número de lectores no incrementa por la falta de actualización y curaduría del acervo? Al interior de estos recintos no existe una política de descarte o un flujo de circulación bibliográfica eficiente, tal vez debido a la ley de bienes inmuebles que se ponen como escudo argumentativo a la hora de mencionar dicha posibilidad.

Si pensamos en las bibliotecas públicas, debemos pensar también en su desempeño en la economía mexicana, pues, aunque terciario, es influyente, oculto, consistente y fuerte. Las bibliotecas impulsan la creación, la conservación, la educación, la gestión y regulación. Algunas actividades en que las bibliotecas tienen potencial para reactivar y mejorar el tercer sector económico son: servicios educativos y médicos; en educación, asistencia social y otros servicios; asistencia a profesionales, científicos y técnicos; servicios de esparcimiento culturales y deportivos, y otros servicios recreativos.

El bombardeo incesante de información en nuestra actualidad ha tenido un impacto nocivo, ya que puede llegar a detonar algunas patologías. Tal parece que las bibliotecas, ya sean académicas, públicas, escolares, privadas, personales, de arte, especializadas, tienen una imagen poco saludable, ya que representan el slow-motion para adquirir información, sobre todo en esta era en que el capitalismo cognitivo es una tendencia propia de las establecidas economías ingrávidas.

Estudios de la UNESCO y la World Intellectual Property Organization señalan que las bibliotecas participan en este tipo de economías dentro de las industrias creativas o industrias culturales.

Por otro lado la economía ingrávida se basa en cuatro elementos principales; información y tecnología de telecomunicaciones, activos intangibles (valor de una marca, valor de un espacio, etcétera), biblioteca electrónica, base de datos, y biotecnología (Quah, 1999, p. 40). Dicho de otra forma, las economías ingrávidas son fomentadas por algunas industrias creativas.

El papel de México en la tercera modernidad dentro de las sociedades cognitivas, es, en mayor medida, la producción material (industrial) de otros países que, debido a sus leyes laborales, ven más redituable abrir sus empresas en países menos desarrollados, enfocando sus esfuerzos por generar e importar capital creativo (migración altamente calificada) fomentado por instituciones que albergan y promueven el bienestar de dicha industria. Así generan, a partir de las capacidades intelectuales, destrezas e imaginación del personal que reclutan. Estas naciones aportan, aplican e inventan nuevos conocimientos y tecnologías, para acumular su capital creativo (conocimiento) garantizando su desarrollo, a través del derecho de autor o la patente, de tal modo que van posicionándose las economías ingrávidas.

Es considerable la repercusión de los espacios que propician las industrias creativas para sus ciudadanos, ya que estos lugares tienen consecuencias monetarias de bienestar para sus sociedades. No obstante, existen tres disyuntivas del comercio electrónico en relación a la forma en la que consumimos información. Adelante las enlistamos:

Uno. Por un lado Amazon abrió su librería número catorce convirtiéndose en la cuarta cadena con más número de librerías en Estados Unidos, por otro, el presidente Trump busca reducir el presupuesto a las bibliotecas en 2019.

Dos. En el caso europeo, los científicos alemanes decidieron no pagar a ElSEVIER por consultar textos que pueden recuperar gratuitamente en otros sitios de internet. Aunque ésta no ha sido la única acción por monopolizar abrevaderos de conocimiento de esta poderosa casa editorial.

Tres. En Alemania, Inglaterra y Estados Unidos, la neutralidad en la red ha presentado algunas restricciones para una internet libre en este siglo. En México aún se goza de neutralidad en la red pero la mayor parte de los contenidos provienen de Estados Unidos, país que revocó su ley de neutralidad. América y el resto del mundo están a la expectativa debido al entramado de las leyes estadounidenses que tienen consecuencias extraterritoriales.

Ante este panorama, las bibliotecas, en especial los usuarios de bibliotecas públicas, pueden llegar a perder servicios, más si se trata de personas que no pueden pagar las herramientas y servicios tecnológicos que permiten acceder al saber, el cual puede ir desde buscar empleo, socializar digitalmente, hasta investigar, etc. Perder servicios incrementaría, paulatinamente, una segregación con efecto dominó.

Es probable que los llamados “estilos de vida” se llevarán ahora más que nunca a lo digital. El eufemismo para no mencionar la desigualdad ante un contexto con tendencias a situaciones oligopolísticas. No es irracional apoyar la mejora de espacios que están capados por estatutos legislativos que no armonizan con los hechos.

Se necesita replantear el espectro legislativo cultural de nuestras instituciones que potencializan el capital creativo, en cuanto a las bibliotecas, se debería revisar lo siguiente: ley de fomento para la lectura y el libro, ley de bibliotecas, derechos de autor, la ley Döring, la ley general de archivos (de la que hace pocos días han publicado una nueva versión), las leyes de ciencia y tecnología competentes al Artículo 64, 69, 70, 72 sobre el acceso abierto a repositorios institucionales y, por supuesto, la reforma educativa. Sobre el papel de las bibliotecas y archivos salió una petición —la cual hasta ahora no ha sido atendida—que pide, entre otras cosas, la revisión de algunos aspectos de este sector.

Cabe mencionar que la definición de biblioteca que ofrecen los sitios oficiales, son conceptos romantizados que no articulan, no dialogan, no reflexionan y que no se adaptan ante los usuarios pertenecientes a la metáfora de las sociedades del hipertexto.

No es ingenuo pensar que el acceso al conocimiento tiene una tendencia a ser privatizado/comercializando por políticas basadas en capital cognitivo. Es evidente el crecimiento de las fronteras digitales que darán pie a la inequidad social digital.

Nota:

Al momento que se editaba esta opinión, sucedió en el mundo de la información lo siguiente: El parlamento Europeo negó la modificación a la ley europea de Copyright. En Argentina se hace una apología facha de las fake news por parte de políticos. La American Library Association se enfrenta al movimiento digital #NohateALA, donde se discute la exclusión de “grupos de odio” a las salas de reunión de las bibliotecas públicas en Estados Unidos, aquí un texto al respecto. El mes pasado una funcionaria mexicana declaró en la 77 edición de la feria del libro de Madrid que no hay recursos para sostener siete mil 436 bibliotecas de México, pero sí ve como algo benéfico los espacios que poseen, ya que funcionan para el encuentro y escucha de los temas que necesitan hablar los usuarios de cada una de estas bibliotecas públicas.

A escala mundial suceden iniciativas legislativas o privadas que intentan mitigar derechos humanos en relación a la información, hoy México se encuentra en transición política y es por eso que en el Día Nacional del Bibliotecario proponemos comenzar a crear programas que entiendan, sostengan y promuevan el rol de las bibliotecas y sus profesionales, en temas que competen a la sociedad en la que suspiramos vivir. Tan bastos son los soportes de información, tan mediador el bibliotecario. Muchos son los soportes, pocos los bibliotecarios.

Bibliografía

Quah, Danny (1999). “The weightless economy in economic development”. CEP discussion paper; CEPDP0417, 417. Centre for Economic Performance, London School of Economics and Political Science, London, UK.

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