#TintaVioleta: Verano con lluvia

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Por Brenda Pichardo

Francesca Gargallo Celentani es una escritora feminista que ha desarrollado su trabajo en México y América Latina desde 1979. Ha publicado novela, cuento y poesía. Cursó estudios en filosofía en la Universidad de Roma La Sapienza, después emigró a México, donde realizó el posgrado en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México. Se ha desempeñado en la docencia, ha colaborado con colectivas feministas y ha sido editora de varias publicaciones, entre ellas Cuadernos Americanos. En 2011, obtuvo la Medalla Omeccihuatl, Instituto de las Mujeres Ciudad de México.

Entre su obra destaca el libro Ideas feministas latinoamericanas editado por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) en 2004.

En su libro Verano con lluvia, podemos deleitarnos con la lectura de siete cuentos que nos brindan un recorrido por los misterios del cuerpo. ¿Cuántas de nosotras hallamos en nuestro cuerpo un campo de batalla? A veces la ausencia de una educación sexual, la desinformación y una variedad de factores sociales que nos rodean casi imperceptiblemente porque están normalizados, nos hacen odiar y sentir vergüenza por el cuerpo, de manera que el desconocimiento nos hace sentir ajenas a lo que somos. Esta desvinculación corporal puede derivar en un arrebato por negar lo que somos. En la contraportada del libro viene una frase de Clarice Lispector que vale destacar:

“¿Cómo puedo amar la grandeza del mundo si no puedo amar el tamaño de mi naturaleza? Yo que jamás me acostumbré a mí misma, pretendía que el mundo no me escandalizase”.

El libro comienza con un cuento que es el punto de quiebre entre lo que pensamos sobre la maternidad y cómo se vive individualmente. Con un tono auténtico, honesto y sencillo, en “Verano con lluvia”, cuento que da título a este compilado, la personaje vive un proceso de maternidad que la enfrenta con su cuerpo constantemente, se interroga, se entristece, no está convencida, duda, reniega, llora. Solemos romantizar la maternidad, desde el embarazo, el parto, hasta la crianza, sin percatarnos que a veces no es un camino fácil: las emociones se agitan en la protagonista. Nada es cíclico y constante como el periodo menstrual. Las hormonas, los hábitos, todo es cambio. Adaptarse a la maternidad no es un proceso natural en el que se activa automáticamente el “modo mamá” y todo se resuelve de inmediato, la maternidad se aprehende. La culminación del cuento no es tan trágica como lo plantea del desarrollo de la historia. Al final, saber que podemos decidir nos hace sentir libres.

“Tanto teorizar sobre los elementos cíclicos de la corporalidad femenina y no me había dado cuenta de que el embarazo es un ciclo. Sus tiempos no pueden ser modificados. La espera y la deformación adquirieron entonces para mí un significado que desbarataba la temporalidad de las sucesiones lineales. El embarazo como la muerte es un hecho impostergable, aunque pueda ser evitado, interrumpido, destrozado”, piensa la protagonista.

Cuando la protagonista descubre que puede decidir, sabe también que cualquier actitud que tome, será injuriada: “…si fuera un hombre todos me entenderían”, concluye.

Después de leer el cuento, me sembró la duda de si es posible una maternidad libre y elegida en una sociedad que todavía nos la impone como un rol natural. No lo sé. Es un largo trayecto pedregoso por el que hay confusión, cuestionamiento y, a veces, incomprensión: la mala madre, la mala mujer cuando se decide lo que no está previsto en el protocolo del deber ser. No estamos solas, unas a otras a través de la narrativa podemos tejer una red de empatía que visibilice lo que es la maternidad desde las diferentes vivencias.

Por otro lado, en sus demás cuentos la introspección y divagación sobre el cuerpo femenino no es menor, en los cuentos: “Tetas”, “La tía”, “La mina”, “La culpa”, “Cómo las cabras tiran al monte” y “El barco”, temas como el deseo, el lesbianismo, los prejuicios sociales, son descritos de una manera en que la cercanía con la realidad los hace verosímiles. Mujeres que entre debates de izquierda amamantan, la irresponsabilidad paterna que impide y obstaculiza que una mujer pueda acudir a una asamblea sin la preocupación por volver rápido a casa para cuidar a las y los hijos. Todo un problema invisible, pero que está ahí, entre letras. Francesca Gargallo nos enriquece la mirada literaria hacia una narrativa de temas no convencionales.

Una mañana cualquiera podemos despertar con la certeza de que, si miramos por la ventana, veremos cómo se aleja el barco de nuestro anhelos y se pierde entre la neblina. Pero si, como dijo Helene Cixous, “[l]a mayoría de las mujeres que ha despertado recuerdan haber dormido, haber sido dormidas” (1995:17), existen narrativas que lejos de adormecernos, de reforzar el falogocentrismo, la maternidad romantizada y aspiracional, como la autora de Verano con lluvia, muestran en sus personajes a mujeres que pueden correr el velo, cuestionarse y decidir.

Si les interesa leer el cuento “Verano con lluvia”,  lo pueden leer aquí.

Brenda Pichardo (Ciudad de México). Ciencias de la Comunicación, en Facultad de Ciencias Política y Sociales, UNAM. Egresada del Seminario Género, Filosofía y Pensamiento Crítico en 17, Instituto de Estudios Críticos, donde también cursé el Seminario Cine Documental e Historia: confluencias. Renunciando a mi androcentrismo literario. Descubriendo la literatura diversa: otras narrativas, otras voces. / Contacto: brendapich@gmail.com

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