Grito de Victoria, una novela gráfica para cultivar la memoria

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Por Kevin Aragón

Para que los movimientos sociales sean recordados no basta con que hayan sucedido, hay que cultivar constantemente su memoria, ya sea desde la docencia, la investigación, el activismo o la creación artística. Lo mismo puede ser a través de escritos en medios electrónicos e impresos, a manera de protesta sobre el hirviente asfalto y las pálidas paredes de edificios oficiales o, como se ha hecho en otras ocasiones, desde las páginas de un cómic. Grito de Victoria, del ilustrador mexicano Augusto Mora, es una novela gráfica que contribuye a este cultivo, al ser la primera de su generación en reconstruir, a partir de la conjugación de ficción, investigación periodística y trabajo documental, los hechos de dos acontecimientos de suma importancia en la historia reciente de nuestro país: El Halconazo y el #1DMX.

Así, la novela inicia con las historias de Victoria Plaza y Valentín Valente. De ella se narra que es estudiante de economía de la UNAM e integrante del contingente de cerca de diez mil estudiantes que fue cruelmente reprimido, en 1971, por un grupo paramilitar conocido como las “Halcones”. Mientras tanto, de él, también estudiante, pero del IPN, se cuenta su participación en las protestas ciudadanas del 1º de diciembre del año 2012, afuera de la Cámara de Diputados y el centro de la ciudad, cuando Enrique Peña Nieto tomó posesión de la presidencia de la república, uno de los días más indignantes para la democracia moderna de México.

Las historias son contadas de forma paralela mediante una asociación de eventos que resaltan las similitudes y las diferencias entre uno y otro, hasta volverse una sola, con la imagen de una Victoria adulta que defiende entre sus brazos a un Valentín herido entre bombas molotov y los cuerpos de granaderos el #1DMX. Esta escena hace pensar que las luchas sociales a lo largo de la historia son una misma.

La segunda parte responde al formato cómic documental —muy al estilo publicaciones de Rius— donde Augusto Mora ofrece un rico compendio de información de ambos sucesos. Del Halconazo, Mora cuenta los orígenes del movimiento estudiantil que surge del apoyo a la huelga de la Universidad Nacional Autónoma de Nuevo León, por la derogación de una ley que entorpecía la participación crítica de maestros y alumnos y promovía el aumento de cuotas. También menciona el temor y el debate que se originó entre el estudiantado en la Ciudad de México, pues esta significaba la primera gran manifestación estudiantil después de 1968.

En cuanto al #1DMX, el autor se remonta a algunos de sus antecedentes, como la transición política en que el PRI sede el gobierno al PAN y el descontento que este último provocó al dar como principal consecuencia la mal llamada Guerra contra el Narcotráfico iniciada en el periodo de Felipe Calderón. Luego habla sobre lo que fue el movimiento #YoSoy132, que marcó nuevo hito en la participación juvenil en la democracia de México al exigir el derecho a un voto libre, consiente e informado.

Entre los elementos que enriquecen el valor documental de la obra se pueden mencionar los detalles de época que, más que ornar las imágenes, contextualizan los hechos. Por ejemplo: el cuarto de Victoria que presenta pósters de la película El topo, de A. Jodorowsky, estrenada un año antes del Jueves de Corpus, u otro de la campaña política del entonces presidente chileno Salvador Allende, quien representaba una de los grandes símbolos de resistencia marxista en Latinoamérica. También resalta que en más de uno de los cuadros aparecen fotografías reales que han sido intervenidas con los dibujos de Mora para volverse los escenarios donde los jóvenes toman las hirvientes calles en pos de la justicia y la libertad de expresión.

Si bien Grito de Victoria, es un cómic que tiene varias cualidades estilográficas y de preparación documental, se nota que tiene un fin meramente didáctico y e informativo. El lector no debe esperar de ella una historia compleja, con grandes y arriesgados giros en la trama o que aborde con detenimiento las personalidades de sus dos protagonistas, ellos sólo existen como pretextos para contar lo que sucedió en aquellos dos días, cuando ambos movimientos llegaron a puntos álgidos, donde la represión y la violencia volvieron a ser la única solución que pudo otorgar el estado mexicano a las exigencias de éstos.

Es esta una obra que puede servir para que las generaciones más jóvenes puedan recordar estos movimientos, que si bien no solucionaron en su totalidad los problemas de desigualdad y falta de democracia, sí se han sumado progresos al camino de la lucha social y política de nuestra nación.

Augusto Mora es un ilustrador interesado por los eventos sociales de México, con poco más de diez años de experiencia en medio. A lo largo de ese tiempo su trabajo ha aparecido en las páginas de revistas reconocidas como Nexos, Emeequis, Cine Premiere, Nickelodeon, MAD y El Chamuco. Fue Becario del FONCA en dos ocasiones y obtuvo el primer lugar del Premio Nacional de Novela Gráfica de la Editorial JUS en 2010. Otras novelas gráficas de su autoría son Cosas del Infierno (2005); Tiempos muertos (2013) y Fuertes Declaraciones: Diario de un presidente.

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