Las facetas de Carrington en el MAM

Por Kevin Aragón

El seis de abril del año pasado dieron inicio los festejos por el centenario del nacimiento de Leonora Carrington, la mítica pintora surrealista de origen británico que arribó a nuestro país de la mano del poeta, periodista y escritor Renato Leduc en 1942, tras huir del totalitarismo nazi y la rígida vida aristocrática impuesta por sus padres.

Ahora se ha abierto al público una exposición que será el cierre de dichas celebraciones, Leonora Carrington. Cuentos Mágicos, que se presenta en el Museo de Arte Moderno (MAM), una mirada retrospectiva del trabajo y la vida de la pintora que no se había visto en México desde hace 24 años y que hace pensar que no ella no era sólo una artista surrealista ensimismada en su mundo interior, sino una crítica y partícipe de la realidad social de su tiempo.

En dos salas y un gabinete, 223 piezas, distribuidas en ejes temáticos, son el vehículo para conocer las diferentes facetas artísticas, personales e ideológicas que se suscitaron a lo largo la solitaria y rebelde juventud de Carrington en el Reino Unido, su contacto con el grupo surrealista en Francia, y su estadía en México y Estados Unidos, llena de contrastes tanto culturales como políticos.

El recorrido comienza con el Surgimiento de la joven artista, en que aparte del icónico autorretrato La posada del Caballo del Alba (1937-1938), se muestran autorretratos y facsímiles de los cuadernos de bocetos de Carrington, donde la joven artista ya imaginaba animales y lugares fantásticos, en este caso Moskoski, una tierra en un planeta llamado Stavevinski, más lejano que Neptuno y la mayoría de las estrellas; así como piezas que hacen referencia a la persecución nazi y su internado una clínica psiquiátrica en Santander.

También se exhibe Pueblo cansado (1943), una pieza del surrealista Max Ernst, pareja sentimental de Carrington durante su estadía en Francia. Algunos objetos personales de la artista forman parte de la exhibición, como una fotografía en la que aparece en el suelo de su departamento en Nueva York, un par de cartas de amor entre Leduc y Leonora, así como un pasaporte suyo de 1941.

Foto: Facebook Museo de Arte Moderno

En El exilio en México se ven varias de las piezas más significativas de la artista, hechas durante las décadas de los cuarenta y cincuenta, que fueron impulsadas en las galerías internacionales por Edwar James, cuando ella aún era integrante del grupo de artistas exiliados como Remedios Varo, de quien se exhibe una fotografía. Aquí también están a la vista algunas cartas entre Alice Rahon y Carrington.

Una de las figuras que influyó en Carrignton fue Robert Graves, con su ensayo La Diosa Blanca, que habla de antiguas religiones previas al patriarcado en que figuras femeninas son diosas. En el módulo El misterio de la Diosa Blanca, se muestran varias piezas donde Carrignton recuperó la imagen femenina dotándola de poder a través de lo mágico, como en la pintura de la Giganta, en que se refiere a Deméter, la diosa griega de la vegetación y la cosecha, que sostiene entre sus manos un huevo, símbolo asociado con el origen del mundo.

La presencia animal ya sea híbrida o antropomorfa es una constante en las obras de Carrington. Tan sólo hay que pensar en la imagen del caballo como su propio alter ego. El Reino animal, es la parte de la exposición que recupera un lado “ecologista” de la autora, preocupada por el bienestar de todo ser viviente ante la arrogancia humana como dueños de la naturaleza a través de la exhibición de tapetes de lana cuyos dibujos son representaciones de cacerías del siglo XV, así como un hermoso biombo de madera con animales híbridos pintados al óleo.

Carrington solía utilizar el conocimiento de diversas culturas como las africanas, las celtas, mediterráneas y mesoamericanas, como elementos recurrentes en sus obras, donde la mujer se reivindica. También tuvo un gran interés por los conocimientos místicos como la Cabala y las doctrinas rusas de éste modo de creencias que se pueden apreciar en el apartado Develar lo sagrado, donde se puede ver una colección de las cartas del tarot pintada por Carrington, hacia 1950.

En Imaginación narrativa, se resalta el trabajo literario e histriónico de Leonora, quien publicó libros como Memorias de abajo y La dama oval —mismos que se exhiben en la sala—; trabajó al lado de Octavio Paz y Juan José Arreola en la escenografía para eventos de poesía en voz alta; participó en películas como los Los olvidados, de Luis Buñuel y En este pueblo no hay ladrones, de Alberto Isaac; además, diseñó los vestuarios y máscaras de Penélope, dirigida por Alejandro Jodorowsky.

En una entrevista hecha por la periodista Silivia Cherem, Carrington afirmó que prefería ser reconocida como defensora de los derechos de las mujeres que pintora con el epíteto de surrealista, pues a pesar de compartir ideas con este grupo, identificaba un profundo machismo en varios de sus integrantes, como Andrés Bretón.

Hay una sección de la exhibición que daría gusto a la artista: “Mujeres conciencia, política y feminismo”, en ella se muestran piezas hechas entre 1968 y 2001, tiempo en que su activismo feminista fue más evidente. Entre las piezas se pueden observar un cartel diseñado en por ella 1972 para el grupo “Mujeres conciencia”, del que fue miembro activo; y el óleo sobre tela Santuario de las Furias (1974), en que se representan las Erinas, que en los mitos griegos eran las protectoras del matriarcado.

En esta parte se muestran piezas inéditas como el facsimilar del texto y los bocetos originales de la obra de teatro Opus Siniestrus, que se habría de presentar en Nueva York, pero por falta de presupuesto no se logró. Se trata de una farsa surrealista en que se plantea que la salvación del mundo será a cargo de manos de mujeres. Esta obra tendrá su estreno mundial en las instalaciones del MAM y se presentará del 5 de mayo a 25 de agosto de este año.

En la sección México, espejo de lo maravilloso, se habla sobre su difícil relación con la llamada Escuela Mexicana, con la que nunca se pudo identificar por sus mensajes propagandísticos, y sus conflictos con David Alfaro Siqueiros, quien boicoteó el proyecto muralista de Carrington de pintar el Pabellón de Oncología del Centro Médico Nacional. Pero también hace referencia a su interés por comprender las tradiciones ancestrales del país que la acogió y en las que encontró resonancias celtas. Entre varias piezas se muestran los bocetos y la pintura final de El Mundo mágico de los mayas (1964).

En el gabinete del piso hay una serie de fotografías, algunas inéditas, en las que la pintora aparece bajo el lente de fotógrafos como el también surrealista Lee Miller o la húngara Kati Horna, quienes la retrataron en situaciones íntimas con amigos como el mismo Max Ernst, Paul Éluard o su último esposo, el fotógrafo Imre “Chiki” Weisz.

Esta mirada retrospectiva a la vida de Leonora Carrington se presentará en el MAM hasta 23 de septiembre, en los horarios habituales del recinto. Para más información de la exposición y las actividades paralelas, pueden visitar: www.museodeartemoderno.com

Foto: Facebook Museo de Arte Moderno

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