#TintaVioleta: Mayra Santos Febres y el mundo gay en el Caribe: Sirena Selena

Por Brenda Pichardo

La escritora Mayra Santos Febres (Carolina, Puerto Rico, 1966), ha obtenido, entre otros premios, el Juan Rulfo en 1996 en el género de cuento. También es conocida por sus libros: Nuestra señora de las noches, Cualquier miércoles soy tuya y Jadeante y sudorosa. Su obra ha llegado a España, Colombia, Estados Unidos, México y Francia. Es una de las pioneras escritoras afrocaribeñas en poner, dentro del campo literario, temas tabú, cuestiones sobre sexualidad, travestismo y homosexualidad.

En Sirena Selena vestida de pena, libro publicado en el año 2000, Santos Febres nos presenta a Leocadio (Sirena Selena), protagonista de la novela, un joven gay huérfano que acaba de perder a su abuela. Luego del inesperado asesinato de Valentina, su “hermana”, se dedica a la recolección de latas y a la prostitución. Mientras recolecta, canta un bolero que le recuerda a su abuela, entonces Miss Martha Divine la escucha fascinada y decide invitarla a dar un show en su bar. Comienza su alianza y lo que para sus clientes significa transgresión, para ellas es supervivencia ante la precariedad: entre leotardos plateados, coreografías en filo de tacones y luces intermitentes, se abre paso Sirena Selena conmoviendo con su voz al auditorio de un bar gay.

Antes de conocer a Miss Martha, Leocadio atraviesa un momento de quiebre emocional que Valentina, su “hermanita” y socia del negocio de la calle, acompaña, evidencia de la situación precaria en la que vive:

“Y Sirena, sintiéndose el ser más desamparado sobre la faz de la tierra, se echaba entre los pechos de espuma de algodón y los brazos musculosos de su hermana en la miseria, más familia que la propia. Entre ahogos y lágrimas, balbuceaba un «Te lo juro, Valentina, te lo juro», y ningún otro sonido salía de su boca. Con aquel llanto silencioso pudo mejor que con palabras contarle todo a su hermanita, el dolor del abandono maternal, de la muerte de la abuela, las noches en vela buscando dónde dormir, la vida al agite de toparse con policías, el tener quince años y ya vivir así, hastiado de todo, desconfiando hasta de la sombra propia, acostumbrado al desamor, a la lujuria asqueada que habita la calle, esa calle, que era su hogar y su tumba”.

En esta novela la escritora Mayra Santos Febres nos invita a reflexionar sobre el género. Al respecto rememoro algunas citas de la filósofa Judith Butler, de las cuales destaco las siguientes, dada su relación con la temática de Sirena Selena:

 “¿Es el travestismo la imitación del género o bien resalta los gestos significativos a través de los cuales se determina el género en sí?”, (Butler, 2007: 37). Cuando Leocadio sale a cantar siendo Sirena Selena, lo que genera eco en los recuerdos del público que escucha es el deseo:

“Las mujeres se llevan ansiosas las manos al pecho y reviven deseos que una vez tuvieron a la orilla del mar. Un deseo que algunas ahuyentaron hace tiempo, que otras cumplieron por lo oscuro (…) lejos de sus maridos, de sus propios ojos, lejos”.

Y en Hugo, coprotagonista de la novela, se despiertan pasiones que él mismo restringe pero también anhela:

“—Te voy a amar, Selena, como siempre quise amar…— y se le corta el aire (…) Hugo se lo imagina enardecido y mirándolo con ternura. Intuye que mueve los labios y piensa que su Sirenito le dice que lo quiere tal vez, que jamás se ha sentido tan cerca de alguien. Trata de decirle que lo siente como otra versión suya, como si cada cual esperara al otro a la orilla de un espejo muy antiguo”.

La encarnación de lo imposible 

Dando continuidad a la cita anterior, ¿no es la atracción hacia lo prohibido, hacia aquello que se enuncia como imposible en tanto que no es lo ubicado socialmente como lo “natural”, lo “normal” lo que nos hace cuestionar el deseo? Y otra pregunta que lanzo al aire es: ¿el deseo tiene un género fijo e inmutable? La respuesta puede ser fuente de prolongadas discusiones, un conflicto entre lo que debe ser el género entendido desde el determinismo biológico, y las convenciones sociales que le nombran como lo “antinatural” pero que está latente; existe, se le reconozca o no. Leocadio aparece ahí, siendo ella misma una versión de lo que nadie acepta que está viendo y escuchando. El público perplejo se deja deslumbrar por aquél escenario musical que encarna lo imposible: Sirena Selena.

Añado otra cita de Butler respecto a “lo natural”:

“¿Ser mujer es un «hecho natural» o una actuación cultural? ¿Esa «naturalidad» se determina mediante actos performativos discursivamente restringidos que producen el cuerpo a través de las categorías de sexo y dentro de ellas?” (Butler, 2007: 37). La filósofa  Butler ante sus interrogantes controversiales, se responde a sí misma afirmando que el deseo, el sexo y el género “son los efectos de instituciones, prácticas y razonamientos de origen diverso y difuso. La labor de este cuestionamiento es centrar —y descentrar— esas instituciones definitorias: el falogocentrismo y la heterosexualidad obligatoria” (Butler, 2007: 38). Desde esta perspectiva, son las instituciones las que nos definen dentro de un deseo, un sexo, un género y no en relación a otras posibilidades.

Nomadismo

Sirena Selena es una nómada, en el sentido en que escribe Braidotti, filósofa francesa, ya que se traslada de una identidad a otra produciendo una ruptura en sí misma del género fijo. Este quiebre no es sino un movimiento nómada posicionándose a veces como Leocadio otras como Selena: “El horizonte nómade o intensivo es una subjetividad situada  «más allá del género» en el sentido de ser dispersa, no binaria; múltiple, no dualista; interconectada, no dialéctica; y en un constante flujo, no fija” (Braidotti,  2004: 165). Aunque esa fluidez del género parezca binaria, no es ni lo uno ni lo otro: ni masculino ni femenino, en cualquiera que se le pretenda fijar parece que está en entredicho, y esta traslación es lo que hace de Sirena Selena un personaje nómada.

Entre otras cosas

La novela de Mayra Santos Febres está escrita en un lenguaje jocoso, divertido y a veces en un tono emocional melancólico que nos traslada al pasado de Leocadio, para luego situarnos en una serie de sucesos angustiantes que narra al estilo flash-back, es decir, del presente brinca al pasado; después intercala sucesos narrados en presente que sin confundir, hacen de la lectura algo disfrutable.

La sexualidad en esta novela, bastante próxima a la realidad, es un enigma que nos invita a mirar el panorama que todavía queda por descubrir, y sorprendernos de los pasadizos a veces oscuros otros luminosos de lo que es el deseo.

Sirena Selena vestida de pena de Mayra Santos Febres

Brenda Pichardo (Ciudad de México). Ciencias de la Comunicación, en Facultad de Ciencias Política y Sociales, UNAM. Egresada del Seminario Género, Filosofía y Pensamiento Crítico en 17, Instituto de Estudios Críticos, donde también cursé el Seminario Cine Documental e Historia: confluencias. Renunciando a mi androcentrismo literario. Descubriendo la literatura diversa: otras narrativas, otras voces.

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