El maldito terror

Por Zulay Saxe Castro

Hace mucho no me dolía tanto el miedo. El abrir los ojos, mirar mi reflejo en el espejo roto, salir al mundo… Y temer. A veces es difícil no temer, cuando en todos lados conciben tu existencia como menos valiosa por ser mujer, cuando abres un periódico y ves a una  hermana, amiga, madre, hija, compañera muerta y entonces cae como golpe la certeza de que nuestras vidas no valen nada, es esa certeza de saber que para ellos somos desechables la que me inunda de terror.

Yo me concibo como humana, pero ellos, ellos no me conciben así, ellos me conciben como animal, peor, como objeto de diversión. Mi angustia, mi miedo no les dice nada. Absolutamente nada.  Todos los días camino por las calles con la rabia trabada en la garganta por el miedo como un maldito nudo que me asfixia y me arrebata cualquier pizca de aliento, no puedo gritar, no puedo hablar, camino por las calles y los veo verme con sus malditos ojos lascivos y en mi cabeza sólo está la imagen de Victoria en ese hotel, la sangre en las sábanas y el maldito terror. Camino por las calles y un hombre me chifla desde un auto y en mi cabeza sólo veo a Lesby amarrada a un teléfono público en una calle desolada y el maldito terror. Camino por las calles y un hombre pasa a mi lado  susurrando “bonita” en mi oído y en mi cabeza sólo está la imagen de Mara subiéndose a ese taxi y el maldito terror.

A veces es difícil buscar la esperanza cuando cada detalle te recuerda la violencia en la que vivimos todos los días, cuando sabes que si una mujer desaparece casi instintivamente la das por muerta, por que vivimos en un mundo que no nos perdona haber nacido así, que nos recuerda a cada instante que respiramos que el miedo es parte esencial de nuestras vidas. Que el miedo, el maldito terror nos puede salvar.

Yo creo que sí nos puede salvar, si aprendemos a transformarlo y lo usamos como fuerza de acción, que nunca más nos inmovilice, que nos una a todas, que nos vuelva un mar. Cierro los ojos y sonrío imaginando ese mar de  miedo convertido en rabia,  nos veo a todas tomadas de las manos, cuidándonos mutuamente y amándonos y arrasando con quien se atreva a cortarnos el paso. En estos tiempos agonizantes sólo cabe usar en su contra la misma arma que usan ellos para doblegarnos. Hagámoslo por ellas, por las mareas apagadas, por las que ya no están:

Que el miedo se vuelva rabia, carajo.

Para Mara

Zulay Saxe Castro (1994, Ciudad de México). Fotógrafa y estudiante de antropología social en la ENAH, tiene una relación amor odio con la Ciudad de México y el mal hábito de usar palabras rimbombantes (y muchas veces innecesarias) para llenar vacíos; todo tipo de vacíos, desde los existenciales hasta los creativos, y en este caso, su semblanza.  Instagram y Twitter @Zzoolay

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s