Ideas sobre la soledad a partir una pintura de Gao Xingjian (mientras escucho In the Mood for Love de Shigeru Umebayashi)

el
Gao Xingjian

Por Ulises Granados

La soledad es una ilusión juvenil.

Rubén Bonifaz Nuño

1. 

Debe haber existido una primera persona sola. Alguien, perdido en un lugar de la memoria del mundo, sintió por primera vez la ausencia de los demás. Me pregunto si esta soledad habrá sido similar a la que nos invade en este tiempo, en esta ciudad o, en especial, a la soledad que siento al ver esta pintura de Gao Xingjian titulada Enchant Me. El lenguaje que utilizo, el idioma que hablo, los conceptos que conozco me han sido insuficientes para saber en qué cualidades se asemeja y qué elementos disocian ambas soledades o mi experiencia de las de otras personas en el momento que afronto una soledad como la que me provoca esta pintura. La soledad como una sola cosa sempiterna nacida, nombrada y delimitada por la conciencia humana, así como se presenta, ubicua, latente, parece el más terrible de los monstruos ideados, no obstante, es imposible que se trate de una sola, inabarcable y persistente forma.

2.

De no poseer una imaginación tan cursi, podría imaginar una representación distinta de aquella primera experiencia, en cambio, veo la huella de una mano dejada sobre el alguna roca tiempo atrás y a una segunda persona que recorre el mismo camino colocando su palma sobre ella; o supongo que alguien habrá dejado rastro de su paso solitario en las tierras heladas al Norte del mundo, mientras que otra persona las habrá descubierto del mismo modo en que alguien, ahora mismo, escribe o canta o pinta o llora situaciones similares a las que pueblan las historia del mundo. En Enchant Me, aparece una figura solitaria que camina rumbo al horizonte, debajo de un cielo abierto y por encima de un camino granuloso, que no muestra detalles más allá de su contorno, salvo por llevar la cabeza inclinada y las ropas levantadas por el viento, por lo que, a fuerza de vaguedades, escapa de la cursilería propia de las descripciones genéricas y del tiempo. Si aquella imaginación mía trata de ofrecerme la idea de una persona similar a mí, en circunstancias parecidas, esta pintura me recuerda que la soledad es particular, pero universal.

3.

Me pregunto si existe una historia de la soledad en la pintura. Sería interesante revisar cronológicamente su representación, su relación con el momento histórico y su significado en cuadros como Filósofo meditando de Rembrandt, El viejo guitarrista ciego de Picasso, Nighthawks de Hopper o El caminante sobre el mar de nubes de Caspar David Friedrich, antes de revisar el trabajo introspectivo de Gao Xingjian. Sin embargo, me parece más interesante, quizá por mi renuencia al orden, que de la relación de pinturas como estas con otras disciplinas y otros tiempos pueda resultar un ejercicio interesante. No es casualidad que, acompañada de la música de Shigeru Umebayashi, la soledad de esta pintura no me pareciera abismal y desoladora, sino melancólica y optimista. Debe haber sido a causa del compás en 3/4 y de la conducción de la melodía que esta persona pareciera moverse, que su entorno se me presentara adecuado al tamaño de su travesía y que nada en esta pintura aparentara tragedia alguna. El resultado sería muy distinto si reprodujéramos la versión que grabó Chet Baker de Almost Blue mientras observamos la pintura de Edward Hopper. Acentuadas por la trompeta y el piano, cada una de las soledades que vemos en aquel diner parece inmensa, pero soportable de tan cotidiana, mientras suena la voz de Baker: «There’s a girl here and she’s almost you/ Almost/ All the things that your eyes once promised/ I see in hers too».

4.

Escapa a mi memoria si esto es verdad, pero creo recordar una anécdota en la que Ryszard Kapuscinski se encuentra con un hombre que viajaba a pie por África en busca de su hermano. Alguien le había dicho sin más detalles que su hermano se había ido rumbo al norte, así que él salió en esa misma dirección, pero después de algún tiempo, sin saber dónde se encontraba, cayó en cuenta de que ignoraba también si ya había pasado el nuevo hogar de su hermano, si faltaba algún tiempo para dar con él o si todo había sido una mentira. Sin embargo, aquel hombre continuó su viaje. ¿Será que Gao Xingjian conocía la historia cuando hizo esta pintura? ¿O acaso son tantas las soledades que algunas se asemejan entre sí?

5.

Confío plenamente en las palabras de Bonifaz Nuño. «La soledad es una ilusión juvenil», sin lugar a dudas, pero hay que estar preparados cuando llegue, como dice el poeta francés Robert Desnos: «Poned en mi tumba un bote salvavidas, porque uno nunca sabe…».

Ulises Granados (Distrito Federal, 1984) ha publicado minificciones y cuentos en revistas como Deletéreo, Mígala y Punto en línea. Fue editor y columnista para la revista Síncope. Es guitarrista de la banda de rock swing Cotton’s. En 2013, lanzaron Cotton’s, su primer EP, el cual reeditaron en 2016 con dos tracks nuevos. Actualmente, es instructor de judo y jiu jitsu brasileño.

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