T2 Trainspotting: La vida en el abismo

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Por Brenda Pichardo

Toda época queda marcada por los iconos culturales del momento que se vuelven referentes de ese pasado. Durante la década de los 90, Trainspotting, basada en la novela de Irvine Welsh, dejó una huella perdurable para quienes, a una temprana edad, vimos la primera parte de esta secuela dirigida por Danny Boyle. En aquella cinta las canciones, tomas y acciones hicieron una combinación que continúa complaciendo nuestros sentidos y el de las nuevas generaciones. Resulta inevitable no hacer alusión a los personajes que hace veinte años estuvieron inmersos en el mundo de la heroína, pues es uno de los filmes de culto más memorables por la construcción de la narrativa audiovisual: recordamos a un Renton que se abandona a los riesgos, a las experiencias de la heroína junto con sus amigos “Sick Boy” (Jonny Lee Miller), “Spud” (Ewen Bremmer) y “Franco” Begbie (Rober Carlyle), y el posterior intento de cada uno por restituirse. 

El esperado estreno en México de La vida en el abismo, generó muchas expectativas debido al gran éxito que tuvo la primera parte. Después de  veinte años, Mark Renton (Ewan McGregor) regresa a su natal Edimburgo, donde logra reencontrar con sus amigos y la sed de venganza lo toma por sorpresa. El resentimiento se desencadena en las partes conflictivas del filme. Además, cabe señalar que el reparto incluye a Anjela Nedyalkova, quien, por cierto, ni siquiera aparece en el cartel oficial del estreno y es la actriz principal.

T2 Trainspotting de Danny Boyle

Las escenas están, digamos, menos saturadas de heroína y aluden más al reencuentro, a la reiteración de la nostalgia, a lo que cada uno ha hecho durante todo ese tiempo en el que no lograban explicarse la traición de Renton y en el que la acumulación de rencores surtió efecto. Mientras uno se dedicaba al negocio del video porno, otro se escapó ingeniosamente de la cárcel; también la depresión es otro elemento emocional que se añade al relato cinematográfico.

“Elige la vida” es el mensaje del filme de 1996, situado en el contexto de una Escocia decadente, Lust for life de Iggy Pop nos transmite la energía de dicha frase, que en esta segunda parte se traslada a un emotivo discurso que suelta Mark Renton, en el cual se inserta un elemento distintivo de la actualidad: las redes sociales, ¿la nueva droga?

Cada película nos despierta emociones: el resquemor y la rabia laten en este filme, y aunque los elementos de la percepción psicotrópica son menos espesos que en la primera, todavía persiste el drama existencial pero no con la sed que nos devora en la juventud. La estética audiovisual ya no corresponde al contexto de los noventa ni al quiebre existencial que los personajes vivieron, pues han experimentado cambios y viven en otra década: no fueron inmunes al paso de los años.

Tampoco quiero ser reduccionista como el crítico de cine Leonardo García Tsao, quien escribió sobre el estreno en La Jornada: “Sin embargo, el asunto tiene una sensación de cansado rebuscamiento de algo que evoque una sensación de pérdida en la vida de los personajes”, porque me agrada sacar el jugo, mucho o poco, que toda producción cinematográfica contiene. Los noventa no se asemejan a la década actual, la música y vestimenta son diferentes, ese cambio generacional está implícito en los personajes. El lado oscuro y degradado de los personajes ya quedó manifiesto en la primera parte, repetirlo en la secuela hubiera sido pan con lo mismo, ahora, en los personajes se añaden nuevas emociones  derivadas del reencuentro, sin embargo…

Falta añadir mi subjetiva perspectiva: cuando terminó la película tuve la sensación de que vi un prolongado epílogo, que pudieron haber incluido al final de la primera parte, ya saben, un recurso que se utiliza para no dejar en ascuas al público espectador.

¿Valió la pena tanta espera? Sólo ustedes podrán descubrirlo. 

La película está en la cartelera de cines comerciales y en la Cineteca Nacional.

Brenda Pichardo (Ciudad de México). Ciencias de la Comunicación, en Facultad de Ciencias Política y Sociales, UNAM. Egresada del Seminario Género, Filosofía y Pensamiento Crítico en 17, Instituto de Estudios Críticos, donde también cursé el Seminario Cine Documental e Historia: confluencias. Renunciando a mi androcentrismo literario. Descubriendo la literatura diversa: otras narrativas, otras voces.

Contacto: brendapich@gmail.com

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