Rescatar la imaginación

Por Daniel Silva B.

Al ingresar al Foro La Gruta, un fotógrafo te aborda, te pide anticipadamente que esboces tu mejor sonrisa; la petición se reitera a cada invitado que ingresa. Cuando ya todos han ocupado su lugar, el fotógrafo acomoda a todos para la toma final: desea captar el recuerdo de ese julio de 1969 en que Neil Armstrong pisara la luna en nombre de toda la humanidad. Tras lograr su cometido, el también narrador inicia el relato que originó la inquietud hasta entonces fantasiosa del ser humano: viajar a la luna.

 

Moscú, 1957: dos niños, Iván y Alik se dirigen a la escuela como cualquier día. No es novedad para ambos amigos el compartir juegos y charlar sobre sus sueños. Sin embargo, es Iván quien manifiesta el mismo sueño: tener una mascota. Como si de un designio se tratara, en una plaza que transitan a diario se encuentran a una perrita que cumple el sueño de Iván quien, junto a Alik, deciden el nombre de la mascota: Laika. Ambos niños ignoran que tienen en sus manos a la piedra angular de un experimento que cambiará la Historia.

Sputnik, de la autoría de Álvaro Muñoz ─quien narra e interpreta a Alik─ reinventa el mito  del primer ser vivo en viajar al espacio de una manera un tanto discordante a la conocida por la historia universal. Se trata, pues, de una desacralización que Muñoz despoja de toda crueldad, balanceando la comedia y el drama en un argumento que disimula su mensaje social de tal forma que no abruma a los pequeños ni grandes espectadores.

Junto a Hugo Rocha ─Iván─ y de la mano del director Edgar Uscanga,  Muñoz logra emanar y rescatar la esencia de una niñez al parecer ya extraviada. Es decir, de una generación infantil que recurría, por medio de la creatividad, a la fabulación de mundos alternos que hicieron menos abrumadora la realidad. Así, las aventuras de los amigos y de Laika ─quien se hace presente como una simpática marioneta─ se van dibujando en la mente del espectador, a quien le queda ser cómplice e imaginar los escenarios y las aventuras con el apoyo de la actuación y de los diálogos que van delineando desde una plaza en Moscú hasta un centro de reclutamiento espacial. Y si bien la historia va de la felicidad a la tristeza, siempre queda el recurso de las “fotos mentales” ─un leitmotiv central de Sputnik─  que siempre ayudan a preservar esos momentos alegres en la vida.

Sputnik deja a Laika, no sólo como protagonista, es la abanderada de un mensaje primordial: el respeto a la naturaleza en general y a los animales en particular. El mensaje social de la obra es realzado al final de cada función gracias a la asistencia de fundaciones contra el maltrato animal, así como centros de adopción que apoyan la loable tarea del espectáculo.

Sputnik invita todos los domingos ─hasta el dos de abril─ a la una de la tarde en el Foro La Gruta del Teatro Helénico a todos los pequeños y grandes espectadores, a un recorrido por el amor hacia los animales y, de paso, un viaje al rescate y resguardo de la imaginación en una era que amenaza con destruirla.  

sputnik

Daniel Silva B. (México, DF., 1989). Egresado de la licenciatura en Creación Literaria del Centro de Cultura Casa Lamm. Amante de la buena prosa, enemigo a morir de todas las películas de Marvel y amante de los buenos melodramas.

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