El andar de los caballos

Por Fernando Cervantes Radzekov

La gran mayoría de los caballos en el mundo caminan y corren con las cuatro patas contra el suelo, siempre con el lomo hacia arriba y la panza mirando al suelo. También es común verlos avanzar de atrás para adelante, aunque algunos ya han sido entrenados para moverse en reversa. Sin embargo, en mi pueblo estas reglas se han roto.

La libertad equina les ha permitido encontrar nuevos modos de desplazamiento. Si bien resulta extraño cuando no estás acostumbrado a ver sus peculiares movimientos, con el tiempo te resulta lógica su manera de avanzar dada su practicidad.

El modo más común consiste en verlos en dos patas a la manera humana. Durante muchos años los dibujos animados nos han acostumbrado hasta cierto punto a verlos en semejantes posturas. Las razones por las que los caballos decidieron caminar así son fáciles de entender pues son semejantes a las nuestras. Resulta muy útil tener las patas delanteras libres para leer un buen libro, servirse una taza de café o cargar las bolsas del mercado. De igual forma, es un requisito indispensable para manejar tener las patas concentradas únicamente en el volante del automóvil, ya sea para ir al trabajo o simplemente para viajar y disfrutar del paisaje.

Pero esta singular manera no fue la única novedad en el pueblo. Los equinos decidieron acomodar sus patas a los lados. Dos a cada lado, para ser más específico, aunque hubo algunos que intentaron poner tres patas de un lado y la restante del otro, no resultó. Resulta curioso verlos amoldar sus extremidades como si fueran remos para navegar. Y aunque algunos consideran que este andar no resulta cómodo o práctico es que no han visto al animal en acción. En cuestiones de espionaje, su estatura reducida representa la mayor ventaja. Ponerse pecho tierra garantiza que uno puede pasar desapercibido. Pero no se piense que esta postura está ligada únicamente a tácticas bélicas. Nuestro actual campeón nacional de limbo caballil orgullosamente ha salido de esta comunidad.

Aunque, claro, este no es un deporte muy conocido en el país, a nivel internacional la comunidad sobresale. Ahora bien, imagina que tú y tu corcel tienen forzosamente que pasar por un callejón estrecho. No importa la causa, realmente, sólo tienen que pasar. En cualquier otro lugar del mundo sólo podría pasar el jinete y el caballo irremediablemente tendría que esperar con el riesgo de ser robado, secuestrado o asesinado. ¡Pero no aquí! Simplemente el animal elevará sus patas ya sean las del flanco derecho o izquierdo, eso depende del gusto y comodidad y ambos podrán pasar fácilmente sin que las dimensiones de ambos sean un problema. Infinitas son las aplicaciones prácticas de esta función anatómica.

Por último tenemos a los caballos que han rebasado incluso las leyes de la física gravitacional, pues con esta postura literalmente alcanzan el cielo. Me refiero a aquellos equinos cuyas patas están totalmente invertidas: con la panza sobre el suelo pero con las pezuñas apuntando al cielo. Aunque parezca doloroso, definitivamente no lo es. Este cambio se lleva a cabo paulatinamente. Al principio tienden a caminar con el vientre como si fuesen serpientes, pero con el tiempo surge la magia. Cual mariposas o helicópteros mueven sus fuertes patas y por extraña magia se elevan del piso, pudiendo moverse en todas direcciones a placer.

¿A quién no le gustaría que su montura fuese híbrida? Una orden basta para surcar el firmamento. Incluso hay algunos que creen que se puede llegar hasta el espacio a lomo de caballo, siempre y cuando se cuente con el equipo adecuado. Pero eso ya son fantasías sin sustento. ¿Se imagina? ¿Qué combustible se usaría para desplazarse en ausencia de aire? ¿Y el oxígeno, el agua y la comida? Un viaje sideral es muy complicado, se deben de considerar todos los factores. Sin duda es improbable.

Me alegra que los caballos de mi pueblo hayan roto las normas de su especie. Creo que es algo digno de alabar, ya que gracias a esas elecciones han dejado de subordinarse a los humanos, a su naturaleza y a las leyes físicas. Ahora ellos, como cualquier ser vivo, deciden qué lugar tomarán en el mundo. ¿Usted qué piensa?

andar-caballos

Fernando Cervantes Radzekov (San Salvador Atenco, Estado de México, 1989). Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Redactor en LINNE Magazine. Sus cuentos han aparecido en Revista Marabunta y Revista Hysterias. Sufre de trastornos del sueño y otros males de la psique. Su inspiración: una tesis que lo frustra, venlafaxina y mucho café.

lf.cervram@gmail.com

@FernandoCervan3

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