Ánimas

Por Emiliano Mora Barajas

La leyenda es aquel suceso que se queda colgado de la lengua del pueblo. Un hecho extraordinario e impactante. Los que la oyen no la olvidan y la cuentan una y otra vez. Hasta que, si tiene suerte, llega al teatro. Como Ánimas, que se encuentra actualmente en el Centro Cultural Helénico, donde tres leyendas novohispanas entrecruzadas conforman la historia.

Se dice que Don Rodrigo de Mendoza de Icaza, un gachupín, pagó muy caro sus abusos. Pues le gustaba tomar, sin permiso alguno, la honra de cuanta mujer se le atravesara. También, se cuenta que la gran devoción del misionero Fray Alonso de Soto fue recompensada con un milagro. Y, finalmente, andan diciendo que aparece por ahí una niña que murió por culpa de la deshonra infligida a su madre, una cortesana venida a menos.

La obra resulta entretenida y con potencia escénica, siempre que no está en escena el narrador Arcadio Coyote, pues le reduce fuerza a la actuación. Los diálogos tienen momentos culminantes, por ejemplo “¡Vuestra merced, tiene un cadáver; piense rápido!” Hay una exquisita coreografía durante un duelo de espadas de Don Rodrigo. La leyenda de la aparición de la niña está actuada toda en teatro de sombras. Y, finalmente, los usos de la tramoya, las escenografías, las perspectivas escénicas, la música y las actuaciones nos transportan a esa otra época que debió ser la colonia. Sólo los vestuarios le causarán duda al espectador. Las mujeres salen a caminar por la calle, con trajes de corte, polisón y pompa, a la medianoche, lo que podría no resultar verosímil.

Dado que la obra en primera instancia fue montada en un espacio no teatral, se comprende la necesidad de un narrador; pero a momentos su presencia debilita la obra. Sin embargo, el buen ángel de Arcadio Coyote compensa de alguna manera esta falta y estamos frente a una entretenida obra de teatro, que ante todo, nos señala los miedos sociales del siglo XIX: gachupines y clero.

Ánimas de Fernando Martínez Monroy. Dirección: Rafael Pardo Ortíz.
Ánimas de Fernando Martínez Monroy. Dirección: Rafael Pardo Ortíz.

Emiliano Mora Barajas (1986, Ciudad de México). Aún no parece que vaya a conseguir el título en Letras Hispánicas, carrera que cursó en la UNAM. Trabaja haciendo libros: investigación, transcripción y corrección de estilo. Este año colaboró en el libro Retrato íntimo de Joan Sebastian, la exposición “Erotismos, la vida íntima de los objetos” y, actualmente, se encuentra preparando la tercera emisión de Verbo, Festival de poesía. Piensa que la poesía es más grande que Dios.

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