¿Cuáles fueron tus mejores días?

Por Sergio Iván Hernández Navarro

Mis mejores días gira entorno a la nostalgia y los recuerdos de Paul Dedaluse, que a lo largo del filme regresa a los diversos momentos de su vida, iniciando por su infancia, para luego llegar a Esther, su amor verdadero, la chica más hermosa del colegio de Roubaix: rubia, de ojos verdes, labios carnosos y el cuerpo de una princesa. Ella es el motivo para contar la historia, pues le da al joven Dedaluse una razón de vida. ¿Para quién vive Paul? Es la pregunta que tendrá que responder el público.

La historia parte desde que Paul deja Tayikistán y regresa a París, ciudad en la que estudió la licenciatura. Durante su juventud, era estudioso, aplicado, pero guardaba muchas dudas sobre la vida; se mantenía temeroso y frío al momento de decidir qué era lo mejor para él. Paul creció hasta la juventud en Roubaix, teniendo que dejar a su novia desconsolada cada semana cuando regresaba a París.

Esther tendrá las mismas inseguridades del joven Dedaluse y esas, junto con los constantes cambios de residencia de Paul a lo largo de su vida, los distanciarán de manera definitiva. El protagonista narra su infancia al lado de una madre desquiciada, la relación enfermiza y fuerte con su hermano Iván; transmite la esencia de la juventud francesa que vio caer el Muro de Berlín, el fin del socialismo y la llegada a una vida absurda: la de Paul.

La película, cuyo título en francés es Trois souvenirs de ma jeunesse o Tres recuerdos de mi juventud, se estrenó en el festival de Cannes y se divide en tres partes. La cinta del director Arnaud Desplechin está ahora en la cartelera de la Cineteca Nacional. Se trata de un filme para un público sensible a las pasiones de la vida y la nostalgia, plantea al espectador la duda: ¿cuándo fueron nuestros mejores días?

La película puede considerarse importante para la juventud actual que no vivió los años de las grandes ideologías encontradas, pero también para las personas que vivieron esos años y la llegada del mundo actual.  Además, tiene un buen ritmo, un gran trabajo en fotografía y secuencias de tomas; los flashbacks mantienen al espectador pendiente de la historia. El discurso es congruente y el espectador  saldrá del cine pensando en las experiencias de sus mejores días.

Sergio Iván Hernández Navarro. Lector, escritor y periodista. Actualmente estudia la licenciatura en periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, se considera un lector de tiempo completo, el periodismo es su profesión y la literatura su pasión.

@navarrroivan

sergiohernandezivan@gmail.com

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