Calidad sonora: Suite para piano y pulso velado

Por Gabriela Bravo

La anatomía del hombre se reintegra con el amanecer; un par de ojos presencian la llegada del astro rey hasta la pálida habitación y se asombran ante el espectáculo de formas que supone la lucha entre las sombras y los rayos de luz. Afuera un par de aves chisporrotean de alegría con la misma efervescencia inocente que un niño sabiéndose libre; todo suena, todo despierta los sentidos agudos, todo parece tener música y, en ese momento, el hombre sabe que es más que real: la vida misma es una partitura para piano.

Su nombre es Luciano Supervielle (París, 1976) y es uno de los artistas más prolíficos que le ha dado Uruguay al mundo; quizá sea la ecléctica combinación de experiencias esparcidas entre Francia, México y Montevideo lo que ha hecho que el músico de 39 años tenga un particular estilo que va de lo más sofisticado a lo plenamente innovador.

Su trayectoria es rica en variedad: ha participado en grupos tales como Peyote Asesino y Plátano Macho, los cuales marcaron su incursión en el mundo del hip hop; así como en el proyecto Bajofondo, mejor conocido por su inigualable fusión de tango con música electrónica, rock, milongas, jazz y pop; hasta su actual participación con el también uruguayo Jorge Drexler, en donde juntos muestran un recorrido de colaboraciones musicales que han sido primordiales en las carreras de ambos.

Luciano Supervielle
Luciano Supervielle

Sin duda, los proyectos en solitario que ha puesto en marcha desde 2004 con el disco Supervielle y posteriormente con la publicación de Rêverie (2011) han sido un parteaguas de gran importancia en su camino artístico, pues han hecho que el público preste atención en su forma de hacer arte con las manos.

Ya sea en la rechinante tornamesa o en la gelidez de un piano, los dedos de Luciano son capaces de hacer piezas musicales únicas y ricas en contenido, que van mucho más lejos y cruzan la frontera entre lo común y lo extraordinario. Su música sabe dulce, tiene el particular sazón de un postre francés y la extravagancia salada de un buen asado uruguayo. Se reconoce influido por grupos como Air, The Doors, Charly García, Eduardo Darnauchans y por Beethoven.

Actualmente, Supervielle presenta su nuevo material titulado Suite para piano y pulso velado, una recopilación de piezas para piano que narran la sutileza de una historia, que cada uno de los escuchas desarrolla con el acompañamiento del pianista.

Nostálgico, personal e imponente, el álbum se desplaza con total ligereza por los huecos del salón y, pese a la complejidad de cada pieza, su fluidez logra encajar perfectamente en los oídos de chicos y grandes. La delicia con la que Luciano ejecuta su labor como músico es digna de admiración, su pasión por el piano es imposible de ocultar, y juntos hacen una pareja perfecta.

El éxito del álbum recae en la sencillez con la que se lleva a cabo, carece de pretensiones y muestra a un Luciano maduro, en el que quizá sea su mejor momento en la etapa solitaria. Logra con facilidad la creación de imágenes en el público, transmite y emociones; un poema que se acentúa con las programaciones, las mezclas, las insinuaciones de música electrónica que finalmente culmina con una clara hermandad entre lo clásico y lo actual. Es, además, uno de los discos que más expectativa ha creado en el público latinoamericano, pues viene con el acompañamiento de las partituras de cada pieza, lo que da un plus a su ya de por sí exitoso contenido.

Parecería el disco más uruguayo del músico, una integración de la vida en el pequeño país celeste; poblado de imágenes que remiten a sus escenarios marítimos, los amplios campos, y una nostálgica tarde en sus calles transitadas. La estética de cada una de las piezas es impecable y promete mucho para su ejecución en directo.

El disco se encuentra en plataformas digitales y ya se lleva a cabo la gira en Argentina, donde Supervielle está acompañado de entrañables músicos y compañeros del colectivo Bajofondo entre los que se encuentran Javier Casalla en el violín, Gabriel Casacuberta en el bajo, Martín Ferres trabajando un necesario bandoneón y Barbarita Palacios, quien adereza el show con su particular estilo que fusiona el folklore, rock y presta su voz de manera inigualable.

Así es Luciano Supervielle: curioso, talentoso, innovador, delicado, apasionado y su música siempre será referente de calidad sonora así sea en solitario o acompañado.

Gabriela Bravo (Irapuato, Gto. 1994). Licenciada en comunicación, escritora independiente especializada en música y literatura.

Contacto: comunica94@hotmail.com

Twitter: @gababravo

Blog: letrasinquuietantes.blogspot.mx

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