24 Cuadros, el soundtrack de una película que nunca existió

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Entrevista por Majo Ramírez y Genaro Ruiz de Chávez O.

Esperamos en un café de la Ciudad de México. Cosa rara, no ha llovido y de entre las nubes se asoman algunos rayos de sol. El lugar es agradable, con un traspatio en el que hay una gran fuente y algo de silencio, tal vez un entrecomillado al ruido y caos de la ciudad.

Atto Attie (Ciudad de México, 1972) llega puntual para platicar con La Liebre de Fuego sobre su más reciente proyecto musical: Orquesta 24 Cuadros, un ensamble que reúne a diez músicos en escena, así como la apuesta por una producción multidisciplinaria en la que cine y música marcan el tiempo para crear una atmósfera particular. Mientras toma café, Atto nos habla con fluidez:

 

La Liebre de Fuego.- ¿Cómo surge Orquesta 24 Cuadros y qué relación tiene con tu disco Soy Tractor/ 24 Cuadros?

Atto Attie.- Es algo que se gestó desde que era niño. El cine es una de las cosas que ha estado más cerca de causarme la misma sensación que la música, esa sensación de compartir un lenguaje con alguien que no conoces. Desde niño he sido un enamorado del cine, así que este proyecto nace por mi deseo de llevar de la mano música y cine.

Cuando realicé mi disco debut, 14 Rounds With The Killer Blondes, buscaba un mundo rico en atmósferas cinematográficas; no sólo contaba con la alineación habitual del rock, pues incluía  acordeones, marimbas, violoncelos que creaban un sentimiento cinematográfico de alguna manera. Digamos que ese disco tenía la estructura de un disco de rock-pop, pero estaba orquestado de una manera «rara». En el 2003, con el disco Mondo Trampolín, continué en esa misma vena. Después nacieron Los Majestics, y es por ahí donde he encausado mi pasión por el rock.

En el 2014, mientras preparaba el disco Soy Tractor, me di cuenta de que había acumulado suficiente material para musicalizar películas, o algunas cosas que se me ocurrían y de pronto surgían como escenas de películas en mi cabeza. Como si fueran la banda sonora de películas que no existen. Las incorporé en el disco como si fueran un «lado B», y lo nombré 24 Cuadros como un homenaje.

Un año después de la salida de Soy Tractor/ 24 Cuadros me contactó el productor Mario Lafontaine y me dijo que le gustaba el disco, lo quería intervenir con un performance llamado Orquesta 24 Cuadros: Música para ser asesinados. Nos pusimos de acuerdo, conocimos el Cine Tonalá y, al ver las posibilidades del espacio, nos entusiasmamos por hacer algo ahí. Así nació la orquesta.

 

L.F.- ¿Cómo fue trabajar con Mario Lafontaine y cómo se desarrolló el proceso creativo?

A.A.- De pronto encuentras almas gemelas en gustos estéticos. No al 100%, pero es algo significativo. Lafontaine es un gran melómano y compartimos muchas afinidades. Nos dimos cuenta de que la cosa iba a funcionar muy bien. Mario es una persona que no te dice lo que viene, sino que lo hace, lo canta o pinta en el momento. También conocí a Baruq Gibran Seth, un cineasta muy talentoso con quien comparto gustos cinematográficos. Él fue el primero en producir imágenes ex-profeso para el concierto/ performance.

 

L.F.- Dices que 24 Cuadros es el soundtrack de una película que nunca existió. ¿De qué trataría esta película?

A.A.- Es una tragicomedia. Esta película que imagino es de dos personajes que se encuentran en la calle. Uno de ellos es un genio loco, el otro un pintor. Trato de generar escenas y atmósferas a partir de estos dos sujetos interactuando en diferentes espacios.

Me hace pensar en Woody Allen, en la manera tan buena en la que combina comedia y drama. Hay directores muy buenos para un género o para otro. Muchos subestiman a los directores de comedia, pero creo que es mucho más difícil salirte con la tuya en ese género, hay que ser mucho más chingón. En mi opinión el drama tiene más recursos para ganarse al espectador, pero la comedia requiere una inteligencia enorme para no caer en lugares comunes. Yo soy más dramático que cómico, y ese es el tono de la obra.

 

L.F.- A propósito de lo cómico, el título de la canción «Trotsky usó mi baño y lo tapó» es bastante bueno.

A.A.- La figura de Trotsky siempre me ha fascinado; la historia de su escape, la llegada a México, con Siqueiros echando balazos, Frida y el Río Churubusco como un río vivo… Creo que Trotsky era el sensato entre esa bola de locos, con los pies más plantados y el que iba por buen camino, pero acabó por ganar el malo de la película.

L.F.- Al final su sensatez le salió cara.

A.A.- Sí. Lo tragicómico también tiene su mensaje: es la tapadera, en donde se puede decir cualquier cantidad de información o pendejadas, y al final no pasa nada porque el baño está tapado y nada puede fructificar. El comunismo es un baño tapado.

L.F.- El año pasado publicaste el libro Miscelánea El Deseo (Textofilia, 2015), una serie de ensayos literarios hilados por el tema del deseo. ¿Qué desea Atto Attié en estos momentos?

A.A.- ¿Ahorita? ¡Que el show del jueves 8 de septiembre salga bien!

En general, deseo explorar todo lo que se puede explorar musicalmente con Orquesta 24 Cuadros. Tengo claro a dónde quiero ir y es un anhelo llegar ahí; poder salir con este proyecto a distintos lugares de México. También deseo musicalizar buenos proyectos cinematográficos, tal vez ese es mi deseo más fuerte.

L.F.- Hablando de cine, podemos decir que en buena medida somos seres cinematográficos. El cine  nos crió y forma parte de nuestra formación emocional, así que aquí va una pregunta difícil. ¿Cuáles son tus cinco películas favoritas?

A.A.- Mi imaginario moral se ha generado a partir del cine, de ver escenas en donde sucede alguna injusticia y sentirlo a flor de piel. Me ha creado y criado el cine en ese sentido. Uno ve cosas que luego proyecta en su propia vida. Pero creo que la pregunta no es tan difícil.

Un empate entre 8/12 de Fellini y Wild at Heart de Lynch. Luego, bueno, entrarían muchos otros empates: Persona de Bergman y Sacrificio de Tarkovsky. Todo Kubrick. De chico, Naranja Mecánica fue mi niñera, la veía todo el tiempo. Creo que por eso estoy tan loco. También me gusta el cine hollywoodense bien hecho: Back to the future o E.T. son de mis grandes favoritas.

L.F.- Alfred Hitchcock tiene un papel en 24 Cuadros: Música para ser asesinados

A.A.- Esa es una aportación de Mario. Él está más enamorado de la figura de Hitchcock. Me gustan sus películas pero no me vuelan la cabeza del todo. Tal vez está un poquito, sólo un poquito, sobrevalorado. Mario tenía la idea de que el hilo conductor de 24 Cuadros: Música para ser asesinados sería él mismo, caracterizado como Hitchcock, haciendo un recorrido por la historia del cine, hilando pensamientos y poemas.

L.F.- ¿Un poco como en la serie Alfred Hitchcock Presenta?

A.A.- Ándale. A parte, Mario es algo parecido físicamente, entonces, ya caracterizado, quedaba perfecto.

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L.F.- Pasando al tema de la música, ¿a qué músicos les sigues la pista?

A.A.- El descubrimiento más importante que he hecho últimamente es el de un músico que me ha impactado como ningún otro en muchos años. Dorian Wood, un tipo gigantesco y tatuado, mexicano-americano de L.A. Creo que es un genio. Tiene cuatro discos impactantes.

También escucho a Dark Dark Dark, extraño mucho a Elliott Smith, y de México, admiro a Descartes a Kant.

 

L.F.- Platícanos un poco sobre el disco Orquesta 24 Cuadros.

A.A.- El disco lo presentaremos el jueves 8 de septiembre, a las 9:30 en el Teatro Milán. Para su presentación haremos un concierto que integrará los trabajo de algunos artistas contemporáneos, como Mauricio Enciso y Marisol Cal y Mayor, coreógrafa y bailarina.

El disco estará disponible en diversas plataformas a partir del viernes 9. En un par de semanas ya estará a la venta.

 

L.F.- Nos gusta mucho la portada.

A.A.- Es una imagen que, de alguna manera y no sé por qué, expresa a la Orquesta 24 Cuadros. Puede ser de blues, jazz, rock, o de clásica contemporánea. Hace referencia a los orígenes del cine, pero no dice del todo de qué va la cosa. En ella vemos boxeando a las Gordon Sisters. Ellas hacían un número de vodevil a finales del siglo XIX.

 

L.F.- ¿Quién diseñó e hizo el arte del disco?

A.A.- La diseñadora fue Leticia Toussaint, con quien ya he trabajado durante algún tiempo.

 

L.F.- Úthica es el nombre del primer corte del disco. ¿Qué es «Úthica»?

A.A.- En este disco inventé dos palabras para nombrar a las dos piezas instrumentales. Una de ellas es  «Polopo». Le pregunté a la chelista Belén Ruiz a qué le sonaba, y me dijo que algo así como «el estambrito de una rosa», mientras que el saxofonista Diego Maroto me dijo que un polopo es «un grano infectado, horrible, en el cuello».

Por otro lado, «Úthica», consciente o inconscientemente, viene de Ítaca, del deseo de llegar a algún lugar. Una Ítaca moderna que puede ser algún lugar más bien perdido. También es algo utópico.

 

L.F.- ¿Qué sigue para Orquesta 24 Cuadros?

A.A.- Pues vienen varias presentaciones en diferentes lugares. El hecho de que hemos incorporado aspectos escénicos, aparte del musical, nos ha vuelto un número más completo, algo más llamativo para espacios y festivales culturales y no sólo para el antro. Estaremos en la FILIJ de este año y en algunos festivales de poesía.

Esperemos poder salir pronto a la república. Somos diez músicos más el staff de producción, por lo que luego es poco costeable hacer presentaciones afuera, con todo el aparato. Pero hay algo bueno; por ejemplo, el otro día no llegaron al ensayo algunos miembros de la orquesta y pudimos acoplarnos, sustituir en lo posible hasta volvernos quinteto o trío. Existe la posibilidad de adaptar la orquesta a las circunstancias, claro, el trabajo musical se tiene que arreglar, pero en ese formato podríamos hacer cualquier cosa. La idea es que siempre esté acompañado por obra de artistas.

 

L.F.- Finalmente quisiéramos preguntarte qué recepción ha tenido Orquesta 24 Cuadros hasta el momento.

A.A.- Muy positiva. Dimos un par de conciertos a principios de año, así como los de Cine Tonalá. Se armó ese «momento mágico» en el que la banda sonaba increíble y uno se siente bien. Creo que muchos se han sorprendido por el aspecto visual, por el cambio de género, por la unión entre música y cine.

Aquí te dejamos el video promocional de «Úthica»:

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