Calle de Donceles, ruega por él

Por Marcial Chapops

Arraigada está la creencia de ahorrar si se compra usado. También es común pensar que se encontrará lo deseado en los estantes de las librerías de viejo. Este año se anunció el probable cierre de las librerías de segunda mano de la calle Donceles, debido a que los lectores prefieren adquirir sus libros  de manera  electrónica o, incluso, comprarlos nuevos.  

No hay duda del atractivo que tienen las librerías de Donceles; investigadores e intelectuales, estudiantes y maestros las frecuentamos no por lo que pueden ofrecer, vamos, tal vez, por lo que podemos descubrir o reencontrar. El azar es un factor cursi e ineludible de estos bodegones; sus acervos tienen el poder de no depreciarse tan rápido como el peso, siempre han competido con sus homólogas ediciones nuevas y tal parece que los valuadores tienden a confundir el amarillo rancio de las hojas con el leonado del oro, tazándolo en la ridiculez del consumismo cultural, que no dudo que a algunos nos pueda embrujar y a otros timar.

¿Qué harán con esas toneladas de hojas ácidas, húmedas, maltratadas, apolilladas, nicho probable de hongos e insectos? ¿Qué de ellas servirá a alguna biblioteca pública? ¿Cuántos tomos podrán valer más de cuatro cifras?

Las librerías de Donceles, que en general son un fondo comercial sin índice, no catalogado, descafeinado de toda publicidad, donde es evidente la carencia de libreros eruditos que puedan solventar las exigencias tanto de los bibliófilos como de los marchantes, al no contar con un catálogo siquiera físico, denotan una organización y compromiso para clientes y proveedores más mercenarios que profesionales.

¿Comparar a las librerías de viejo ante negocios como Google Libros, Amazon, Iberlibros es en verdad abusivo? Google Libros no sólo indiza las búsquedas, ya cuenta con más de veinte millones de libros legalmente escaneados y planea extender sus manos hasta la Biblioteca del Congreso y la Biblioteca Pública de Nueva York, entre otras. Este proyecto inició en 2004 con más de sesenta millones de libros de bibliotecas universitarias de Estados Unidos. Por otro lado, Amazon Kindle Unlimited, por más de cien pesos mexicanos, da acceso a la lectura de más de un millón de libros en inglés y en español a más de sesenta mil, cantidad que es mayor a la que ha albergado la Biblioteca Vasconcelos en diez años.

El cierre de las librerías de viejo o de nuevo, de bibliotecas, la pérdida de valores cívicos, el hundimiento de la sociedad los seguirán achacando al avance de las nuevas tecnologías. Repetir la causa del fracaso económico de todas las librerías es sólo comparable con la justificación de los fallidos fomentos a la lectura, que no se cansan de repetir, pues ya que si en verdad se quiere promover la lectura se debería de dar preferencia (aunque sea publicitaria) a las bibliotecas públicas antes que a la compra de la lectura; evidencia y obviedad no son suficientes para comenzar a hacer algo distinto.

Tal parece que las librerías de viejo cada vez están más cerca de convertirse en leyenda que de ser una opción real y económica para los interesados en la lectura.

Foto: Eneas De Troya.
Foto: Eneas De Troya.

Marcial Chapops (1987, Nezahualcóyotl). Autodidacta, he cursado la licenciatura a distancia de Biblioteconomía. Asumo el oficio de leer y el de escribir de igual manera.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Ricardo dice:

    Te felicito por esa forma de escribir que deja ver la fascinación que te provoca tal oficio.

    ¡Saludos!

    Me gusta

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