Los Contradioses o una parábola de la angustia humana

Por Iván Cruz Osorio

Durante los últimos años la poesía lírica, la poesía de temas autobiográficos ha sido puntualmente satanizada. Se ha barrido con todos los poetas que acometen la empresa de dar voz a sus vivencias, deslumbramientos, situaciones límite; en este saco se mete a poetas como Amado Nervo y Jaime Sabines. El argumento inquisitorio parte de la aparente facilidad en la escritura y asimilación de los poemas con esta temática. Desde luego, hay autores que practican una acendrada retórica que cae en estruendosos lugares comunes o, peor, en ingratas estrofas de superación impersonal. Esto último debe ser señalado y criticado, sin embargo, los excesos, los ripios, los clichés son susceptibles de cualquier tema o estética. Finalmente la pertinencia o la caducidad de una obra no está en nuestras manos como apunta José Gorostiza: “Nada envejece tan pronto, salvo una flor, como puede envejecer una poesía. El poeta la hará durar un día más o un día menos, según su habilidad para sustraerla a la acción del tiempo”.

Entre los poetas nacidos en los años ochenta, Carlos Ramírez Vuelvas (Colima, 1981) ha destacado por una obra lírica centrada en situaciones límite, que profundiza en el heroísmo, cobardía y vileza silenciosa del hombre común, y de él mismo, en un juego de espejos indisoluble. En su libro más reciente, Los Contradioses (Premio Nacional de Poesía Tijuana 2014), aborda el ámbito familiar, la calle, la patria, en términos de pérdida y reencuentro. Lo que se ausenta, lo que ha sido arrancado de la vida del autor retorna trastocado por el odio, por la violencia, por la enfermedad. No hay redención, sino una continua angustia que se expande en los rostros.

Mi abuelo, el padre de mi padre, anduvo así de impreciso,/ con la culpa encima, con los huaraches de araña y cuero en cruz,/ sobre el polvo de Calexico./Entonces mi país aprendía a querer la crisis, como se desea a una amante,/ infiel y necesaria./ Entonces dolía la soledad y las palabras que nadie mencionaba:/ pobreza, adolescencia y esquirlas en Vietnam.//

El título del libro nos refiere no al canto sobre las musas, ni el canto a la cólera del héroe o de los dioses. Los contradioses son las personas de a pie, los seres comunes, con su circunstancia y sus historias mundanas. Ramírez Vuelvas toma estas vidas, todas entrañables para él, y las devela, muestra el cúmulo de impurezas de las que está constituida la humanidad. Un aspecto a resaltar es la angustia que se mueve en el libro como un ruido blanco en las vidas de todos los personajes. Nadie está a salvo de esa densidad espectral que sobrecoge a todos, dentro y fuera de la obra.

Algo raro había en el mes de marzo

los perros ladraron su furia en días de lluvia

que eran llanto puro a favor de la borrasca

los ángeles lamentaban pesadillas y estaban ciegos […]

un animal maligno se apoderó de los símbolos de la casa y fornicó

con ellos hasta que su semen fluorescente horrorizó a las estrellas

víctimas de un nombre equivocado

La construcción de esta atmósfera prepara al lector para el desarrollo de dos miradas de la narración del libro, la primera es la familiar, constreñida por una dolorosa muerte; la segunda es la mirada externa, puesta en la tierra que los rodea, resumida en los poemas titulados “Paso del norte”. Comento que son las dos miradas de una narración dado que los poemas aquí incluidos apelan a contar una historia, desentrañan parte por parte la desesperanza, el dolor físico y la parálisis en que oscila el hombre ante la tragedia íntima, lo que posteriormente desemboca en el reflejo de la tragedia humana. Otro aspecto a resaltar es el uso puntual del poema en prosa, del encabalgamiento y del versículo, estos elementos permiten reforzar dos propósitos, el del sentido narrativo de la obra y el de un ritmo dinámico y sugestivo para el lector. El tratamiento sutil del canibalismo dentro del ambiente familiar ante la pérdida de uno de sus miembros se mira cara a cara con la rapaz descomposición social del exterior, en una agria pero precisa alegoría de nuestra actualidad como sociedad y nación. Carlos Ramírez Vuelvas logra una máxima del poeta español Antonio Machado: “Se canta una viva historia/ contando su melodía”. Se canta al vacío para ser escuchado por los huecos:

Aprendimos a vivir llenando los vacíos

Míranos cantarte

aún sabiendo que nos duele

Míranos vivir

sabiendo que nos duele

invocar a la esperanza sabiendo que nos duele

Los Contradioses de Carlos Ramírez Vuelvas representa una obra que apela a la enfermedad, una obra que contagia el sentimiento de andar en muñones a cada instante, de andar incompleto, como si la condición humana fuera la de ser y estar enmuñonado. Un libro que, de forma certera, profundiza en la impureza del hombre y con ello se convierte en un feroz espejo de nuestra cotidianidad.

Carlos Ramírez Vuelvas, Los Contradioses, Instituto Municipal de Arte y Cultura, Ayuntamiento de Tijuana, México, 2015. 61 pp.

Iván Cruz Osorio (Tlaxiaco, Oaxaca, 1980). Poeta, editor, crítico y gestor cultural. Finalizó la Licenciatura en Lengua y Literaturas Modernas Inglesas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Actualmente es codirector y editor de Malpaís ediciones. Fundó y co-organizó Vértigo de los aires. Encuentro Iberoamericano de Poetas en la Ciudad de México (De 2007 a 2011). Autor de los poemarios Tiempo de Guernica (Editorial Praxis, 2005), Contracanto (Malpaís ediciones, 2010) y Dogma (de próxima aparición). Poemas suyos aparecen en diversas antologías nacionales e internacionales como Cajita de música. Poetas de España y América del siglo XXI (Madrid: AEP, 2011); Vientos del siglo. Poetas mexicanos 1950-1982 (UNAM/UANL, col. Poemas y ensayos, 2012); Cartografía de la literatura oaxaqueña actual II (Editorial Almadía, 2012); Resistencia en la tierra. Antología de poesía social y política de nuevos poetas de España y América (Editorial Ocean Sur, 2014) y Antología General de la Poesía Mexicana. Poesía del México actual de la segunda mitad del siglo XX a nuestros días (Editorial Océano, 2014).

Compiló y prologó el volumen Lumbre en el almaje. Muestra de poesía mexicana (1970-1985) (Guatemala: Editorial Catafixia, 2012). Fue becario del programa Jóvenes Creadores del FONCA durante el periodo 2009-2010, en el área de poesía.

 

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