Próximo destino: la deriva

salida de emergencia
Salida de emergencia de Maira Colín, La Cifra Editorial

Por Daniel Silva

Si las generaciones pasadas ambicionaron y concretaron sus sueños, ¿qué retos se imponen los jóvenes hoy día? Maira Colín se ocupa de dar respuesta a dicha cuestión en Salida de emergencia, su primera novela, en la que el panorama es habitado por jóvenes adultos nacidos a finales de los setenta y principios de los ochenta, cuyos destinos se debaten entre reciclar los sueños que sus padres tuvieron o trazarse un plan de vida que los lleve a la autodestrucción, pocas veces complaciente.

Laura, quien anhela un matrimonio feliz como el de sus padres, es una oficinista que planea con esmero su felicidad al comprometerse con Rubén, un joven burócrata que, a diferencia de su novia, vive el día-a-día y se topa con posibilidades que le ayuden a sobrellevar ese futuro meloso, incierto y hasta anacrónico.

Por otro lado, Regina, una asistente de fotógrafo que sostiene su raquítica economía con préstamos eternos de su padre, evade su condición lésbica a través de “affairs” con hombres, sin importar la edad, hasta encontrar en Gabriel ―un “nini” drogadicto― a un compañero sexual perfecto.

Esta exhibición del desastre se relata a través de episodios breves que ahondan en la situación y el entorno que rodea a cada personaje. Una sociedad clasemediera y alta que los protagonistas aborrecen por implantar patrones de conducta y convenciones a seguir. Al querer rebelarse ante éstos, los futuros pequeñoburgueses se embrollan en un punto en el cual no saben si prolongar su malestar o escabullirse por un camino improvisado. Ambos caminos se matizan, no obstante, por el valemadrismo, por “gozar” el presente sin agobiarse por las consecuencias en el mañana y, ante todo, por la ironía, que traza su destino; éste se trastorna por el silencio de la infidelidad; quien se jacta de ser un anticonvencional, termina enamorándose de quien menos lo espera y quien se deja sorprender por la vida, halla inesperadas y atroces  consecuencias.

Las voces narrativas de Salida de emergencia se amoldan a las contradicciones de sus personajes y, a la vez, se sublevan contra las convenciones del mundo real. Si las mujeres no temen confesar sus intimidades y es el sexo fuerte quien reprime sus temores con tal de no perder su “virilidad”, en esta ficción los papeles se intercambian. Laura y Regina dejan que una cámara espíe sus pasos y que el lector acompañe a ambas en sus destinos trastocados. Gabriel, a veces presentado como su alter ego “Mr. Big”, y Rubén son quienes menos prejuicios muestran al relatar sus pequeñas fechorías, su nihilismo, sus temores a continuar por un camino incierto cuyo final desconocen (y no les importa vislumbrar). En cada voz se insinúa  un grito de auxilio ―¿al lector? ¿a una deidad?― en  busca de orientación. Porque también esa obstinación por saltarse o por rehusarse a imitar la eterna felicidad del pasado termina siendo una muestra de vulnerabilidad, sin importar sexo o edad, que los extravía, los deja sin saber a dónde regresar o de dónde volver a partir. Es un constante deambular por la deriva.

Salida de emergencia es una invitación a descender por los infiernos cotidianos, cuya visita no está de más para conocernos, sin límite de generación. Porque, ¿cómo saber si vamos por buen paso sin salir antes por la puerta falsa?

Daniel Silva (México, D.F., 1989). Egresado de la carrera de Literatura y Creación Literaria del Centro de Cultura Casa Lamm. Odio las películas de Marvel y amo a más no poder los melodramas mexicanos, desde el Indio Fernández hasta Almodóvar.

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