Carta a Sirius Kepler

Kupterclam
Kupterclam

Por Lilum

Escucha, amigo al que amo, no sabrás de la incertidumbre que padeceré cuando termine las líneas de esta carta, porque no sé cuándo las leerás ni si llegarán hasta ti. Batuta del destino. Te confieso, a ti que vives tan libre y despojado de aprensiones y gravedades, que he decidido cerrar mis ojos y diseñar mi frugal vida en la imaginación que nace del virginal éter. ¡Ah, Sirius!, no hay consuelo para mi alma desde que abandoné el planeta Kupterclam para regresar a Terra. Ocasionalmente subir al observatorio en la cima boreal palia mi nostalgia, mas no la alivia. Y sus paisajes y sus cielos en la memoria son la premonición de mi vigilia mientras me abate el peso de los astros durante la negra noche. Suspiro. Melancolía. No sabes cómo son las cosas acá, ya tan grises, ya tan áridas, no hay amigos para contemplar las nubes que se desglosan como botones de algodón. Si tan sólo estuvieras aquí, o yo allá, sin tan sólo desplegaras tu constelación y te dejaras caer en lluvia de estrellas para alumbrar mi pequeñito cuerpo, qué tonto capricho.

Quiero que sepas que esta carta en particular tiene el color del alba que ya va a ascender ante mi rostro. Y yo aquí, en vela, en mi gabinete como San Jerónimo, escribiéndote.

Por la última carta que me enviaste, supe de algunas maravillas que se observaron desde tu curioso planeta: de cómo Saturno liberó uno de sus anillos que se fue en gloriosa parvada de asteroides hacia el horizonte cósmico; también supe que el solitario árbol de granadas dio sus frutos en el satélite número 7, aún con los climas extremosos de ahí (no como el níspero que te envíe con anterioridad, ¿recuerdas? Qué triste) Pero no sabes el júbilo que me dio por tu granado.

Ahora, amicísimo mío, quiero que sepas que 54 personas sabemos ya de los prodigios de Kupertclam y de su elixir que prolonga la vida; una secta privilegiada vinculada al Voyager 1 ha colado la información, no sé cómo lograron obtenerla. En fin, varios están a la espera de emprender el viaje hacia allá; espero que tu embajador los pueda recibir gustoso, llevan cositas de Terra: divinos tesoros como un pequeño colibrí, un reloj de arena, flores de loto y decenas de peculiaridades. También te cuento que las reglas han cambiado para llegar hasta allá; te escribiré tal cual los pasos a seguir que tu embajada solicita para otorgar el pasaporte kupeterclano.

La Honorabilísima Embajada de Kupterclam informa a los pasajeros terrícolas del nuevo sistema de traslación con destino a nuestro planeta ubicado en la Nebulosa Cangrejo con una distancia de aproximadamente 6300 años luz.

  • Deberán partir de nueve en nueve cada año bisiesto el día primero del primer mes lunar (recuerden que estos son los días de luna nueva, como en el calendario tibetano).
  • La ruta comienza desde la montaña de siete colores ubicada en el Perú; de ahí deberán salir.
  • Cruzar los Andes a pie hasta llegar al estrecho de Magallanes.
  • Nuestro kayak con un perro los recogerá en cualquier luna llena del mes en curso.
  • Surcarán el Atlántico por 3 meses, no se preocupen por las provisiones, está solucionado.
  • Llegarán a Gibraltar y nueve camellos estarán alistados para ustedes; cruzarán el desierto en zic zag hasta llegar al océano Índico.
  • Avionetas del siglo XIX pasaran por ustedes haciendo una pequeña escala en La Réunion en las islas Mascareñas.
  • Aterrizarán en el Himalaya lo más breve posible y habrá un Ñu para cada viajero; si logran domarlo, el Ñu los llevará hasta Sapporo y sus regalos serán recogidos y enviados en nuestras naves de cargamento especiales.
  • Ustedes mismos deberán burlar la mafia japonesa de Sapporo para llegar a un pequeño poblado llamado Yoko Hama (nosotros tenemos prohibido intervenir en los conflictos o las guerras intraterrenas: así que no podemos ayudar en esta situación, lo sentimos).
  • Una vez en Yoko Hama, deberán desprenderse de toda posesión material y sentimental que los ate a Terra, entonces nuestros microglobos aerostáticos bajarán por ustedes y el vimana conversor los transformará en un hermoso y pequeño origami para que puedan abordar los globos.

Nota: Ha sucedido que algunos viajeros no pueden abandonar sus maletas, abandonar sus familias, sus pequeñas o grandes riquezas, sus formas humanas u otro tipo de singularidades terráqueas, así que hemos dispuesto para ustedes de un seguro de viaje que los regresa a la montaña de siete colores en el Perú a salvo.

¿Ahora entiendes porque ya no es tan fácil volver a tus heliades de cinco soles? ¿A tus pastizales de murano y cascadas de mercurio preciosas?

No siendo la primera carta que te escribo, gratísimo Sirius, ya sabrás por qué suelo cambiar el remitente, cuestiones de espionaje y del correo. Sin embargo, pongo los timbres que tanto te gustan; la carta la entregará un viajero respetable y puntual que espero arribe el próximo año bisiesto a tu planeta, se llama Mr. Perry.

Con cariño, tu amigo el viejo bibliotecario que un día conociste en la perdida Alejandría.

Posdata: ¿Y tus caballos terracota y color marrón? ¿Ya crecieron y corren libres e indomables? Me pregunto si aún la luz atraviesa los cristales de tu casa para iluminar tu rostro mientras tañes tu viola.

Lilum (Ciudad de México, 1990)
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.
Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
Escritora de cuentos y poemas desde pequeña, sus más grandes influencias, claramente, son Borges y Cortázar. Viajera por curiosidad y maga por naturaleza, extrae de todas sus vivencias alrededor del mundo la quintaesencia para configurar sus escritos.

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