Confieso que he deseado

Por Rolando Ramiro Vázquez Mendoza

Fue en mi trabajo donde escuché que Kurt Cobain era un niño chillón. Y quizá sí lo fue, quizá Ian Curtis también ¿y Hemingway, Horacio Quiroga, Virginia Woolf o Alfonsina Storni? Todos ellos se suicidaron: ingirieron veneno, se arrojaron al mar, se colgaron con sesión musical de fondo o se volaron la cabeza.

¿Qué ocasiona el llanto? ¿Ustedes por qué razones han llorado? La lista  podría ser larga, pero creo que podríamos centrarnos en un punto: el deseo insatisfecho; un bebé con hambre llora, alguien que ha perdido algo también o por lo menos se entristece. El deseo de Kurt Cobain, por otro lado, fue mutilado.

Atto Attie, autor de Miscelánea el Deseo: ensayos y confesiones (Textofilia, 2015), nos comparte una serie de textos, él diría que una suerte de caja de citas, cuyo eje e hilo conductor es el tema del deseo. Desde Buñuel y Cocteau hasta Kurt Cobain, pasando por Nietzsche y Camus, entre muchos otros, van los nombres que alimentan las ideas de Atto Attie, quien explora varias de las posibilidades del género ensayístico, prueba y error, se desdice o recapacita cuando, como él mismo lo consigna, tiene rondándole la cabeza una idea guajira.

¿Y por qué no dedicarle un libro al deseo cuando justo vivimos en la época que más lo comercializa? Nos hemos convertido en máquinas deseantes; la sociedad se ha acostumbrado a inventarse necesidades que hacen desear cosas prescindibles, desechables. ¿Cuándo fue la última vez que deseamos algo realmente trascendente? No hablo de esos productos que se anuncian a través de informeciales y se venden como útiles “para toda la vida”. Ni del mejor de los matrimonios.

El recorrido que hace Atto Attie en este libro tiene su principal foco de interés en el arte: cine, música y literatura son los lugares más relevantes por donde explora, consciente de no hallar una última verdad, sino fragmentos e intuiciones por dónde continuar el recorrido. Y no es de extrañarse, pues Atto, antes de convertirse en escritor fue un asiduo lector y construyó una carrera como músico profesional. “En estas etapas disparejas de mi vida ―salud y enfermedad― en donde mi percepción de las cosas ha cambiado, una constante ha prevalecido: el amor por crear y apreciar arte”.

Tras esta breve explicación, es más fácil imaginar la situación del pobre Kurt Cobain. Hasta Burroughs veía un desequilibrio en el joven músico. Una vez que Cobain alcanza a la tortuga, su trabajo se convierte en el nuevo sistema: “ahora que los resultados han sido concretizados, su deseo se desvanece y busca convertirse en otra cosa: la nada”. Cierto, Cobain era un chillón, pero ¿qué tanto tiene el llanto de inconformidad, de rechazo, de deseo de subversión? El sistema es voraz, todo lo devora y lo regurgita en mercancía. Una vez que éste toma las armas, toma lo único que le quedaba a la llamada Generación X y lo vuelve a su favor, aquellos jóvenes terminan despojados del último resquicio que les quedaba frente al desfiladero. Attie dice: “Dejar de desear es la condición más terrible del hombre. El fin del deseo desemboca en el último principio: dejar de vivir”.

Atto Attie, Miscelánea el Deseo: ensayos y confesiones, México: Textofilia, 2015. 117 pp.

Miscelánea "El Deseo" de Atto Attie, editado por Textofilia Ediciones
Miscelánea “El Deseo” de Atto Attie, editado por Textofilia Ediciones

Rolando Ramiro Vázquez Mendoza (Ciudad de México, 1990). Estudió Letras Hispánicas. Textos suyos aparecen en Lee+, +Cultura, Tierra Adentro, Marabunta, Cuadrivio, Telecápita e Indie Rocks!

Twitter: @LordNoa

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