Frontera norte

Por Israel Sandoval

Estoy agazapado. Las irregularidades del suelo desértico me sirven de escondite. El polvo se me ha impregnado en la ropa de forma permanente y lo siento en cada poro; es mi camuflaje. Mis labios sangran; están tan secos que parecen cicatrices, su color es casi marrón: los coágulos forman costras sobre ellos. Nunca creí que se pudieran partir de esta manera. Intento no moverme. Hace unos minutos que a lo lejos escuché un motor. Si no me encuentran, muy pronto llegaré, podré decir “Estoy del otro lado”. Aguanto la respiración para no hacer ningún ruido. No quiero morir a patadas o a macanazos. Dicen que así es como muchos se han quedado en el camino: vomitando sangre, atrapados por la eternidad entre dos mundos, entre dos sueños ya para siempre truncos, el “americano” y su familia.

―Me pregunto cómo estará Lila, mi pequeñita ―está a punto de cumplir otro año, esta vez conmigo lejos―, y Tabi, siempre tan impulsivo e impaciente, apenas pude hacerlo desistir de querer acompañarme. ¿Dónde estará? Se ha fugado para intentar buscarme.

―Extraño tanto a Bella. Pobre. Me han contado que se la pasa dibujándome en las rocas, en los rincones del jardín, en todas partes. Intenta tener presente mi rostro para reconocerme cuando vaya a verla; pero no lo conoce, nunca lo ha visto. Pobre. Ir me es imposible. No lo sabe. Preferiría que no lo sepa nunca.

―Momo es tan entusiasta. Yo no. Quisiera, pero estoy tan lejos de todo lo que tengo y todo lo que amo.

―Cada día su pierna empeora. Es tan frustrante no poder traerla aquí, con los especialistas, o no poder llevarle los tratamientos hasta el pueblo. Su fortaleza me sorprende. Ojalá las fuerzas de mi Elsa las tuviera yo.

―Es brillante. Su madre tiene la esperanza de que venga a una universidad en este lado; él se ilusiona tanto con la idea. Ahora el muro crece. No puedo enviar dinero. Tendrá que trabajar, enterrar cada uno de sus sueños. El norte ya no estará abierto para él.

Frontera Norte. Cartel
Frontera Norte. Cartel

Frontera norte es una puesta en escena en la que se desarrolla la historia de Momo, Alí, Elsa, Bella, Tabi y Lila, seis niños oriundos de un pueblo ubicado en la frontera entre Estados Unidos y México. La historia los coloca como un símbolo endeble (fácilmente derrumbable) de la esperanza ante las adversidades provocadas por la segregación, la discriminación y el racismo.

Una construcción surge de repente. Los niños imaginan prodigiosas maravillas de la civilización: el estadio más grande del mundo, un balneario… Su inocencia se pone de manifiesto en su entusiasmo. Todas sus opciones son grandiosas. La imaginación, aunque enorme, no alcanza para deducir la realidad. Lo que se erige es el mayor obstáculo que enfrentarán en sus vidas: un muro en la frontera, que terminará con las esperanzas de los espectadores, junto con las de los protagonistas.

La obra genera conciencia acerca de la situación de los migrantes en Norteamérica, pero antes, y mucho más, sobre la situación de las familias que ellos dejan atrás cuando se marchan buscando el “sueño americano”, especialmente la de los niños. Al mismo tiempo, desarrolla una crítica hacia las políticas migratorias que Estados Unidos ha adoptado. Todo esto, en un lenguaje teatral que puede comprender cualquiera. Frontera norte está dirigida a personas de ocho años en adelante.

Asur Zágada, Alejandra Garduño, Bernardo Benítez, Mayari Acosta, Bruno Benítez y Abraham Jurado, ofrecen grandiosas actuaciones. El espectador se mantiene convencido casi todo el tiempo de que realmente está observando a un grupo de seis niños, sus amistades, sus problemas y los efectos que la ausencia de sus padres y el crecimiento del muro fronterizo tienen sobre cada uno de ellos. La empatía del espectador despierta al presenciar la pérdida de la inocencia que sufren todos.

La escenografía es abstracta: un grupo de bloques de construcción que se convierten en paisajes, un salón de clases, el interior de una casa, el muro infranqueable o la plaza pública; y una serie de proyecciones del mundo adulto y de los deseos e imaginarios de los niños. La versatilidad de esta propuesta pone un énfasis en los espacios, con esto revela cómo se hacen presentes los problemas sociales y políticos en la vida cotidiana.

La compañía Teatro Luna de Papel presenta en el Foro la Gruta del Centro Cultural Helénico esta excelente obra. Las funciones se llevarán a cabo todos los domingos entre el 17 de abril y el 3 de julio a las 13:00 horas. Frontera norte tiene una duración de 50 minutos. El costo de la entrada es de 100 pesos.

Ninguna liebre se la querrá perder.

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