El amor del siglo XXI

Los años de los amantes de Hugo Marroquín
Los años de los amantes de Hugo Marroquín

Por Majo Ramírez

¿Cómo son las relaciones en la actualidad? Hay gente que no quiere establecerse con alguien para siempre, pero también hay personas que se sienten miserables porque no han encontrado el “amor verdadero”. La existencia de noviazgos largos puede ser juzgada como algo irreal e incluso antinatural —por ahí dicen que la poligamia está en nuestra naturaleza, ¿será?—; pero, a veces, las personas polígamas no son tomadas en serio. El punto es que nos hemos olvidado de nuestra libertad de ser nosotros mismos, de tenernos amor propio. Por eso las liebres consideran que deberían de leer la obra más reciente de Hugo Marroquín: Los años de los amantes.

El libro, editado por Ediciones Felou, nos presenta una novela de corto aliento sobre un tema inagotable. Muestra la historia de una ruptura amorosa con la que todos nos podemos sentir identificados, no es necesario hablar sobre preferencias sexuales, pues la trama sería la misma independientemente del género o sexo biológico de los personajes: dos hombres se conocen, se gustan, es casi imposible su relación, logran estar juntos lo suficiente; un día el amor se agota y terminan los años de los amantes.

Acompañamos al protagonista durante su duelo, presenciamos su depresión en una cama que ya no es compartida y desde la que recuerda los bellos tiempos al lado de alguien que ahora se ha convertido en una bestia —es interesante cómo el autor maneja la transformación de quien antes era amado y amante: debido a sus actitudes, pasa a ser algo menos que humano—. Si es que hemos participado en una ruptura amorosa, recordamos el dolor, pero sobre todo el miedo (miedo de no reconocer al otro ni a nosotros mismos). Nadie puede negar que, después de pasar un número significativo de años junto a otra persona, resulta impensable imaginarse dentro de una relación distinta. Sin embargo, este libro arroja esperanza para las liebres de corazones rotos.

Al final, el personaje se reencuentra consigo mismo, aprende de sus heridas y las cicatrices le permiten volver a amar; pero hacerlo libremente, sin necesidad de preguntarse hasta cuándo terminará la siguiente aventura, porque lo importante es el viaje, ese recorrido antes de llegar al destino.

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