Sin esperanza ni piedad

Por Thania Aguilar

A veces las cosas se salen de control. El contenido de Los mataderos de la noche, libro de cuentos de Daniel Rodríguez Barrón publicado en 2015 por La Cifra editorial, está formado por ese tipo de historias que desarrollan una atmósfera templada y expectante sólo para terminar en un lugar inesperado. Los ocho cuentos reunidos pertenecen al realismo crudo de una sociedad venida a menos: asesinatos, relaciones enfermizas, locura, crimen y desquicio, todo envuelto en una atmósfera emocional que bien podría relacionarse con lo apocalíptico. No hope, no mercy.

Los cuentos están agrupados en tres secciones. La primera, “Donde los animales se preparan para ser ejecutados”, reúne “Días de baño”, “El cuento de Julia”, “Post mortem” y “Primer amor” y la característica a resaltar es el ambiente de victimarios que se instala en ellos. Una atmósfera que, si bien no es adjudicada totalmente a la situación de los protagonistas, tiene gran relevancia en el sentido global de los relatos. De esa forma se observa el aniquilante peso del fracaso y cómo éste se proyecta en la presunta y edípica relación de un hijo y su madre; también se es testigo del desquicio progresivo de un padre viudo. En algunos de ellos, la tensión se sostiene en la estructura de los relatos: la historia de un asalto narrada en un orden falso o la narrativa lineal de un dilema que nunca se desarrolla.

En la segunda parte, “Donde los matarifes hacen su aparición”, a pesar de que los victimarios son la pieza principal de todas las historias, no se refleja su importancia. En “DF” y “Últimas consideraciones sobre mi pierna”, la perspectiva es la de las víctimas y, sin embargo, la pauta emocional es marcada por la ambigüedad de los victimarios. La excepción es, quizás, “Madame Beatriz”.

“Donde todo se termina”, tercer apartado, separa a “Los mataderos de la noche” del resto. Éste último cuento del libro es un intento por diluir los límites de la ficción: una obra de teatro perturbadoramente real hace partícipe al espectador; pero ¿cómo saber si lo que pasa es parte del guión o si es un pedazo de realidad puesto en escena donde se tuvo la desgracia de caer?

Los relatos de Daniel Rodríguez Barrón están configurados en narrativas cuya linealidad es confusa y, por momentos, parece incompleta. Son fragmentos cronológicos que no permiten entender por qué pasó lo que pasó y aun así cumplen su objetivo: perturbar. Los mataderos de la noche narra el desenlace violento y turbio de una sociedad enferma.  

Los mataderos de la noche de Daniel Rodríguez Barrón.
Los mataderos de la noche de Daniel Rodríguez Barrón.

Thania Aguilar (Villahermosa, 1990). Estudió Comunicación en la UNAM. Ha colaborado en publicaciones como Frente y Tierra Adentro. Piensa que la vida es una serie de eventos ridículos.

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