Bella y Brutal Urbe

Por Lilum

La ciudad de México que albergó en sus recónditos lugares a cuarenta de sus futuros narradores, como la ostra a las perlas, también los colmó de imaginación para que ahora sean los escritores que hablan de ella en Bella y Brutal Urbe, compilación editada por Editorial Resistencia. El volumen, lleno de impactantes aventuras, evoca aquella profunda nostalgia de vivir en una de las megalópolis más grandes del planeta, de perderse y ser devorado entre su multitud, entre sus recovecos.  

Los escritores, como fieles registradores de los cambios en el habla popular y reinventores de la norma, fabulan un mundo alternativo, distinto a la realidad circundante que ya no tan fácilmente nos sorprende y nos legan la conciencia de que para la imaginación no hay límites ni fronteras; sin embargo, sus referentes son tomados necesariamente de alguna parte; escenarios y personajes brotados de la metrópoli integran esta compilación. Cuando vas caminando entre las calles de esta enorme ciudad y miras entre los cientos de edificios, entre las casas aglomeradas, no es difícil preguntarse qué sucede en ese momento ahí dentro, qué pasa tras la ventana con la luz encendida, imaginar en qué trabaja la mujer de medias negras y zapatillas que pasa sobre la acera o qué sueña el joven transeúnte de cabellos largos. De esto se encarga el presente libro, de mostrarnos un abanico de historias que se gestaron en esta urbe y que ahora son relatadas para nuestro entretenimiento, para nuestra reflexión.

En ellas se retrata la brutalidad que se puede vivir dentro una familia asentada en esta ciudad, niños convertidos en pájaros parlantes, hasta el apocalipsis y el fin del mundo son historias guardadas entre sus páginas, esperando a salir a la luz. Bella y Brutal Urbe pertinentemente está dividido en cuatro partes: es un mapa para elegir dónde aterrizar, yo procedí a leer de manera ordenada; pero no importa cómo se decida leerlo, la fortuna de tener varias historias que transcurren independientemente una de otra otorga la capacidad de hacerlo azarosamente sin alterar toda la temática de la compilación.

Bella y brutal urbe, Editorial Resistencia
Bella y brutal urbe, Editorial Resistencia

Primera parte: “Eso que llaman amor”

Es verdad que la idea de amor toma diferentes formas según la época y el lugar, también es cierto que la sociedad es quien lo moldea. Sabemos que el estándar de esta idea, en nuestra era, se ve afectado principalmente por los medios masivos de comunicación dominantes, que nos dan moldes predeterminados y aceptados por la mayoría; tanto así, que en muchas ocasiones buscamos encontrar la misma fórmula en nuestras relaciones. Pero no es la misma situación para el caso de nuestro libro, si bien el arte transgrede esos estándares, en el terreno de la fantasía que nos obsequia la narrativa, tan vasto e ilimitado, se genera un espacio para todo tipo de mentes, que buscan encontrar situaciones más allá de lo común.

Al abrir por vez primera el libro, me encontré con un cuento que me noqueó al primer round. Inmediatamente lo cerré para tomar un respiro hondo. Había leído que la primera parte se titulaba “Eso que llaman amor”. No esperaba esos viejos amalgamas cenicientos de amor, pero tampoco un gancho al hígado. La compilación recibe a sus lectores con alfombra roja, una historia fragante de amor ilícito ante la sociedad: un niño que se sacrifica como amante femenino para el gusto y aprobación de su padre.

La sucesión de las historias te va llevando de la mano, no sabes qué encontrarás en ellas y después de leer la primera no quieres imaginar que pasará en la siguiente. Es cierto que los relatos se hilvanan junto con el lector y después hay un choque inesperado, por lo que es preciso tomar un tiempo de descanso para después continuar con el viaje.

Al final de la primera sección, entiendes el porqué de la necesidad de nombrarla “Eso que llaman amor”. “Eso” adjetivo demostrativo que es utilizado contadas veces para ayudarnos a señalar algo o a alguien, nos ahorra la facultad de llamar por su nombre original a las cosas o personas, ya sea porque lo desconocemos, porque hay cierta distancia entre nosotros y ellas o bien porque queremos ser despectivos. En nuestro caso, el compilador, al reunir todas las historias poco comunes y devastadoras que de alguna forma u otra tratan del amor, las encajona en esta sección amorosa y decide titularla usando ese adjetivo, ya que nuestra idea de amor se ve alterada después de leer y te queda la duda de qué es realmente el amor o amar y decides no meter las manos al fuego, concluir, pues es “eso”.

Segunda parte: “Enigmas de la Ciudad”

El honor es para la ciudad, principal escenario y en ocasiones protagonista de las historias, asilo de situaciones fantásticas y nostálgicas, hilo y a la vez telar de la compilación. Quiero recalcar que las historias de esta sección incluyen más de una ciudad, el recorrido por el que te lleva el libro es cosmopolita: Ciudad de México, Nueva York, Los Ángeles y urbes imaginarias también.

Son los seres humanos quienes llenan de situaciones y detalles la ciudad, son quienes le dan vida. ¿Pero qué hay sobre los fantasmas? Bien sabemos que decenas de historias sobre fantasmas circulan de boca en boca en la urbe y que incluso la ciudad se pone de fiesta y luto para darles la bienvenida una vez al año. Quiero tomarme un momento para hablar de ellos, pues en varias ocasiones son los fantasmas los que rondan entre las líneas de los cuentos, los que asolan nuestro imaginario, aquellos egrégores que se desprenden de nuestras mentes y toman vida por sí mismos para perseguirnos centenares de veces, atormentarnos o quizá ayudarnos. Más de un escritor los sitúa como parte esencial de sus historias. En la sección “Enigmas de la ciudad”, un protagonista se columpia por las noches en un parque, pero nadie logra vislumbrar un cuerpo material: es el esposo fallecido hace años de una mujer. Mientras que otro personaje sueña con México y una mujer mexicana, aquel personaje deja de ser quien es para viajar a un mundo etéreo e informe, al mundo de los sueños donde solemos construir nuestras propias aventuras y donde surgen viejos fantasmas con nuevas máscaras, nuevas identidades. Están ahí para decirnos algo, para azotarnos con miedos o para señalarnos nuevas rutas, si es que es momento de partir. Así sucede con el protagonista que sueña, no logra olvidar a aquella mujer onírica que surge de su mente: “Era bueno haber descubierto, así fuera en el último instante, que existen pieles para las que ni el olvido ni la muerte han podido inventar la forma de decir adiós”.*

Tercera parte: “Seres del umbral”

Deslizar el velo de la realidad para cruzar el umbral al reino de los seres más insólitos es la invitación que hace esta parte. Seres que pueden tomar cualquier forma y que los escritores configuran a capricho de su imaginación o a merced de sus miedos.

Un destino encontrado repetidas veces en las líneas de la mano, un hombre que puede desarmarse por partes, un gusano de caries que atormenta al portador de la muela o gigantes que sonríen a través de ventanas son algunos de los seres que llenan las páginas. Una vuelta por el mundo fantástico de esta parte despierta los límites de nuestra existencia. ¿Hasta dónde estamos seguros de que la voz de la conciencia no es la de un ser extraordinario que nos ronda?

Cuarta parte: “Tomar las armas”

Hemos llegado a la parte bélica de la compilación. La ciudad no puede ser tal sin las batallas diarias que se suscitan en ella. Tremenda parte rebosante de abatimientos literarios y páginas sangrientas cierran con broche de oro el viaje en que nos hemos sumergido con Bella y Brutal Urbe. Cuentos magistrales que emplean el habla popular de cierta región incógnita para la mayoría de nosotros, guerras astrales con personajes más que fantásticos, sin dejar de mencionar un cuento que rememoró a los antiguos dioses del viejo México o las micropalabras que componen las nanoficciones entre las líneas de la cuarta y última parte.

“Tomar las armas” no en vano cicatriza la compilación entera, recordemos sobre qué trata la primera parte. Amor y Guerra, antiguos temas, tanto como los primeros poetas que cantaron sobre ellos, y que ahora nuestro libro recoge en un recorrido literario que nos heredan sus narradores a través de historias fabulosas y brutales como la realidad diaria. Yo invito a dejarnos tomar de la mano por la narrativa, como niños, e iniciar esta aventura llamada Bella y Brutal Urbe.

*pág. 69

Lilum (Ciudad de México, 1990)
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM
Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura
Escritora de cuentos y poemas desde pequeña, sus más grandes influencias, claramente, son Borges y Cortázar. Viajera por curiosidad y maga por naturaleza, extrae de todas sus vivencias alrededor del mundo la quintaesencia para configurar sus escritos.

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