“hay un cuerpo destrozado en mi lengua”, sobre Umbilical de Nérvinson Machado

Por Israel Sandoval

Nos vamos de viaje…

Hacer una maleta es deshacerse de lo que no cabe en ella. Incluso cuando no se trate de una separación permanente, nos desligamos de lo que no nos resulta fundamental en el momento. Con cada partida hacemos un equipaje distinto, siempre olvidando y recuperando lo que sólo podemos calificar como “algo nuestro”.

Ya durante el viaje siempre notamos nuestros olvidos: no pensamos en traer ciertas piezas imprescindibles de nosotros y las anhelamos hasta el momento del regreso. Si se da. Si no es así, estamos condenados a la eterna nostalgia.

Ropa limpia, lista; vocabulario, listo; expectativas, listas; libros de poesía; todo listo. Estamos preparados para dejar atrás nuestros orígenes. Los pasajes ya están sobre la mesa como indicadores de nuestra determinación de irnos. Rüdiguer Safraski hablaba de el origen en un doble sentido. O nos zafamos de él o simplemente procedemos de él, con lo cual no nos evadimos de él. No podemos desligarnos del origen, y nos dirigimos a él para averiguar qué pasa con nosotros mismos.

Desarraigo y procedencia, sobre todo el segundo, resultan métodos de autoconocimiento necesarios para todo vagabundo. Tanto una opción como la otra se encuentran en las bases de las poéticas contemporáneas. Por ello el viaje se ha convertido en uno de los temas, procedimientos e inspiraciones más relevantes en la literatura. La traducción ha tomado tanta importancia por las mismas razones. El conocimiento de lo ajeno resulta fundamental para la crítica de lo propio. No importa que se trate del viaje físico o del espiritual: el itinerario y el delirio son dos formas distintas de la misma expresión.

Nérvinson Machado (Caracas, 1976) y su libro Umbilical resultan ejemplos claros de lo dicho arriba. Se trata de un escritor exiliado de su patria y en cierta manera autoexiliado de sí mismo. Su libro representa un clara vuelta a lo primigenio, la reconciliación crítica con el pasado, del que se huye al mismo tiempo con un dolor desgarrador.

Yo cargo con mi hermano en una maleta como quien fermenta el futuro / con el amor de una bestia mitológica. El símbolo de ese cadáver se amalgama con la maleta y con la niñez del autor; todos son elementos que representan su primera realidad, con lo que carga en su exilio, el inicio del que se ha deslindado sólo para terminar comprendiendo la imposibilidad de su superación total. Al leer comprendo por qué este título se ha colado a mi maleta con tanta facilidad. Es un texto más fácil de sentir si nos trascendemos, si vamos más allá, en especial si nos internamos en la noche latinoamericana.

hay un cuerpo destrozado en mi lengua / tan parecido a un continente, dicen dos de los versos introductorios. La lectura en voz alta del poemario me ha dejado la boca llena de sabor a violencia y las pupilas quebrantadas por una serie de imágenes, a través de éstas logro formarme una representación de los problemas sociales de América Latina.

Este volumen editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León y por Proyecto Literal es una excelente opción de lectura para las liebres viajeras. Por mi parte, cierro la maleta y emprendo la huida. Nos leemos pronto.

Umbilical de Nérvinson Machado
Umbilical de Nérvinson Machado

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