Luego, tal vez, seguir andando, un libro con muchas historias y un mismo protagonista

Por Kristie Rodríguez

Luego, tal vez, seguir andando es una colección de diecinueve cuentos del escritor mexicano Aldo Rosales publicada por la editorial Río Arriba en el 2012.

En estos relatos se desarrollan personajes que habitan el cotidiano de las urbes mexicanas: son amas de casa, obreros, prostitutas; el pequeño bolero que te limpia los zapatos cuando sales por tu almuerzo de la oficina, etcétera. Protagonistas que pasan a un segundo plano cuando la miseria y la necesidad que los rodean toman el hilo de cada una de las historias y se convierten en el personaje principal.

Cada cuento es una situación que pudo ocurrir en cualquier esquina de la ciudad, incluso en este momento, mientras lees esta reseña, o al cruzar el semáforo cuando miras a la familia de payasitos que hacen malabares para obtener algo de comer; la gama de miseria es tan diversa y realista que el autor logra crear rostros familiares para el lector.

La serie de relatos va desde la trata de personas hasta personajes, como Baltasar, que termina tras las rejas por robar medicinas y un juguete para su hijo, quien, ahora, cada seis de enero, pide a los Reyes Magos “La libertad de Baltasar”; pasa por un pequeño de diez años que observa tras un cristal un pastel de cumpleaños y se marcha: “No lloró: ya tenía diez años, ya estaba grande y llorar es de niños”.*

¿Es ésta la infancia de la Ciudad de México y, de manera más clara, de nuestro país? Niños que no disfrutan el juego porque no tienen tiempo, no saben de risas, de tranquilidad. Pequeños que no van a la escuela, en lugar de eso, pasan los días vendiendo paletas en los microbuses esperando hacer bien las cuentas;  para ellos “la tarde es dura como un número con muchos ceros”.*

Los niños son sólo una parte afectada por la enorme necesidad que ocurre en nuestro país, ¿qué decir de los padres que salen día a día acompañados por la esperanza de volver a casa con unos pesos en la bolsa? Padres que esperan “Que se nos haga el milagro” porque parece que así funcionan las cosas en México, estamos acostumbrados al continuo de violencia y miseria que vivimos en el día a día. Un México en el que la alternativa más cercana parece optar por el “ya para qué” donde “encontraron colgada de un puente a la esperanza; los forenses dicen que aún estaba viva al momento de ser colgada”.*

Este libro relata las diecinueve historias con un estilo fluido que puedes leer rápido, como todas las anécdotas que, en la realidad, ocurren a cada instante. Quizá sea tiempo de mirar de cerca a estos personajes, mirar nuestra situación y detenerse por un momento para, luego, tal vez, seguir andando.

*Rosales, Aldo. “ Feliz cumpleaños vida” en Luego, tal vez, seguir andando. p.21.

*Rosales, Aldo. “El lenguaje sin vida” en Luego, tal vez, seguir andando. p.36.

*Rosales, Aldo. “Mensajero” en Luego, tal vez, seguir andando. p.54.

Ilustración de portada de Jorge Alfonso: "Hombre en llamas"
Ilustración de portada de Jorge Alfonso: “Hombre en llamas”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s