La soledad de los animales de Daniel Rodríguez Barrón

Por Majo Ramírez

La soledad de los animales es la primera novela de Daniel Rodríguez Barrón, fue publicada en 2014 por La Cifra Editorial. El texto está escrito en tres partes, tres actos distintos, donde el final es el comienzo y el comienzo es final. Una aguda novela que pone el dedo en la llaga de lo moralmente aceptable, cuestiona los principios del humano promedio: ¿está bien matar animales para alimentarse, pero no está bien matarlos para liberarlos de su dolor? ¿Quizá es aceptable que salves perros, pero no que te preocupes de pollos o cerdos? ¿Matar por defender la vida de otro ser vivo?

A ratos, el texto también predice, o más bien refleja, nuestra situación actual: «Algunos amigos están preocupados. “Nos están matando indiscriminadamente”, dicen “esto es el comienzo de una guerra civil pero nadie tiene los güevos para declararlo.”»

Una activista ambiental, un actor de teatro, una niña extraña y un periodista fracasado, son los personajes que habitan la novela. El texto aborda la crueldad hacia los animales, la crueldad hacia los de nuestra propia especie y las contradicciones que rodean a todo ideal.

Cada personaje cumple con un papel en específico, las acciones y los perfiles de cada uno cautivan al lector: Nínive es una niña/mujer, en ella todo es confuso para los que la rodean, pero para sí misma todo es muy claro, por lo que empuja a los demás al borde de sus principios. Laura es una activista demasiado radical para pertenecer a Greenpeace y sus decisiones le cuestan demasiado. Pablo es un joven actor que busca vengar a sus perros y unirse a la causa de Laura sin cuestionar las consecuencias de sus actos. Nerva es un periodista que ha perdido la pasión por su oficio, pero su interés por Laura lo llevará al límite.

Un libro imperdible que cuestiona nuestro estilo de vida, nuestras costumbres. Muestra cómo ciertos argumentos se muerden la cola: ¿por qué una joven activista ambiental usa celular, sobre todo cuando pertenece a un grupo radical? ¿Y por qué está bien usar gatitos para soldar huesos, pero no para comer o armar un peluche? ¿Por qué cuestionamos ciertas cosas, pero nos quedamos con los que nos beneficia y conviene?

La soledad de los animales de Rodríguez Barrón
La soledad de los animales de Rodríguez Barrón

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