Salón de Belleza de Mario Bellatin

Por Majo Ramírez

Salón de Belleza se publicó por primera vez en 1999, en esta breve novela el autor nos presenta una historia un tanto desesperanzadora: la noticia de una mortal enfermedad no era lo único que escandalizaba al mundo, algunos de los que la padecían, tenían un estilo de vida que muchos rechazaban: la homosexualidad. Las dificultades de ser gay y ser travesti son poco tratadas por el narrador, éste no se arrepiente de su pasado ni de sus costumbres. Si bien en alguna ocasión menciona el peligro que significa encontrarse con la Banda de Matacabros, no existe, en realidad, alguna declaración de culpabilidad ni remordimientos, ni siquiera existe un asomo de miedo.

La cita de Kawata Yasunami, que utiliza Bellatin para dar comienzo a su novela, es clave para entender de qué va la trama:

“cualquier clase de inhumanidad

se convierte, con el tiempo, en humana”.

¿A qué se refiere  con esto, es parte de la decisión de solo dirigir un moridero? La historia se trata, básicamente, de cómo un salón de belleza se transforma en un lugar para morir sin prolongar la agonía del enfermo. En el Moridero está estrictamente prohibido llevar medicinas, remedios, doctores o curanderos: nadie debe evitar lo inevitable. El lugar ofrece una muerte digna, sin tratamientos que prolonguen el sufrimiento. De igual forma, a este sitio solo pueden acceder aquellos que se encuentren en la etapa final de la enfermedad. No se admiten mujeres, esto no se debe a que no le agraden al director del Moridero, sino a que se niega a ver cómo la belleza, en la que tanto trabajó, desaparece.

Antes de la epidemia de “los gérmenes”, cuando el salón de belleza era próspero, todo en ese lugar estaba cubierto con acuarios. ¿Por qué la afición del protagonista por los peces? ¿Las peceras en el salón de belleza son parte de un mal presagio? Sus compañeros de trabajo “afirmaban que traían mala suerte”. Cuando el salón de belleza se encuentra en la cumbre de su esplendor, los peces y los espejos son sumamente importantes: representan belleza y la reproducción de ella, recuerdan la época del éxito y esplendor del protagonista. En cuanto el narrador-personaje presenta los primeros síntomas del “mal” solo le queda una pecera con unos cuantos peces Guppys, los peces sobreviven sin que les dé el cuidado que necesitan y se mantienen con el agua verdosa; la atmósfera del lugar debe cambiar. Antes de que la enfermedad se desarrollara en el cuerpo del protagonista, el espacio cambia: las grandes peceras son ocupadas por las pertenencias de los enfermos, sólo un acuario permanece, uno con peces de color blanco y negro –quizás sean símbolo de la muerte, de lo podrido, de la soledad; o acaso se relacionan con la misión del protagonista–. En cuanto desparecen las Monjitas, reaparecen los Guppys: el último recuerdo de vida.

Parece que los peces se relacionan directamente con el ánimo del personaje, en alguna ocasión menciona cómo el color dorado –que se relaciona con las Carpas Doradas– le daba seguridad para salir a la ciudad; el color de la buena suerte (salvarse de la Banda de Matacabros), de la atracción (enganchar a hombres atractivos), de la juventud y del éxito. Incluso, el personaje compara los acuarios con sus visitas a los baños de vapor: los cuerpos se confunden, y en los movimientos se siente una atmósfera parecida a la de las peceras.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Irene Jiménez dice:

    Perfecta reseña del libro, a mí me lo prestaron y doy gracias a quien lo hizo…gracias

    Me gusta

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